Con el comienzo del invierno, es el momento de desearos a todos, fieles u ocaisonales lectores...
¡¡Una feliz NaVIDAd!!
Con el comienzo del invierno, es el momento de desearos a todos, fieles u ocaisonales lectores...
¡¡Una feliz NaVIDAd!!
¡En el edificio tenemos a una pequeña artista! Se llama Carla, tiene seis añitos, y ha demostrado que los pequeños gestos pueden provocar grandes sonrisas. Y todo ello aprovechando materiales sencillos. Algo de cartón, papelitos, pinturas y palitos de helados y mucho arte y cariño bastan para adornar un portal y alegrar la vida de los vecinos (por lo menos los que son unos rancios irredimibles, que los tenemos). Además, ha tenido el detalle de meter en el buzón de cada uno una pequeña felicitación que ahora mismo adorna nuestra estantería sobre la tele ¡Muchísimas gracias, Carla!
Para estas fiestas, Angus McPuffin, nuestro bosquienano cocinillas, ha accedido a enseñarnos cómo preparar uno de los dulces favoritos de todos: ¡las almendras garrapiñadas! No es nada difícil, aunque hay que estar al tanto para que no se nos queme el azúcar. Como hay que usar fuego (o vitrocerámica) los peques pueden colaborar ayudando, pero los pasos importantes debe hacerlos un adulto responsable. ¡Vamos a ello!
Necesitamos...
200g de almendras crudas, peladas o sin pelar
150g de azúcar
100ml de agua
2g de canela molida (opcional)
Cómo se hace
Prepararemos primero una bandeja de horno grande con papel de horno, que es donde luego dejaremos las almendras a enfriar cuando las vayamos sacando. En una sartén o cacerola resistente echaremos el agua y el azúcar (y la canela, si la vamos a echar). Calentamos a fuego suave hasta que el azúcar se disuelva. Entonces echamos las almendras y las removemos y las repartimos para que no se nos queden amontonadas y todas se empapen bien. Subimos el fuego un poco hasta llevar a ebullición. Luego volvemos a bajar el fuego y vamos removiendo hasta que se forme un almíbar brillante. Seguimos removiendo hasta que el líquido evapore y el azúcar cristalice. Seguimos removiendo hasta que el azúcar vuelva a derretirse y se forme un caramelo oscuro. Luego retiramos las almendras y las dejamos reposar en la bandeja ¡Hay que esperar a que se enfríen, golosos!