Qué bonita es la mitología. Además, la mitología griega (y su "copia", la romana) tiene un algo especial, con su magia, sus chanchullos, infidelidades, muertes violentas y tragedias. ¿Y qué hace un libro así en un blog de naturaleza como este? Pues que entre sus páginas encontrarás las más fantásticas transformaciones de héroes, heroínas, guerreros, reyes y demás personajes en toda clase de plantas y animales. Y hay un encanto especial en ver un arbusto de laurel en el monte y saber que, según los antiguos griegos, una ninfa se transformó en esta planta para huir de los insistentes cortejos del dios Apolo. ¿Y sabías que la primera perdiz apareció cuando Perdix, un discípulo de Dédalo, despertó su envidia, y su maestro lo precipitó desde una torre? ¿Sabías que las urracas fueron antiguamente las hijas del rey Piero de Macedonia y que, envanecidas, se creyeron por encima de las musas, que las castigaron a tener una voz horrible? ¿O que Aracné fue convertida en araña por desafiar a Atenea a un duelo de telares? Después de leer las Metamorfosis, de Ovidio, encontrarás que los bosques y los ríos están llenos de historias maravillosas, y el mundo tendrá un color diferente...
lunes, 5 de julio de 2021
sábado, 3 de julio de 2021
Regresa la salamanquesa
Bueno, seguramente no sea la misma que estuvo con nosotros hace cuatro años, pero a lo mejor es hasta un descendiente... En cualquier caso, es todo un gustazo tener esta compañía en casa, acomodado entre los tiestos-huerto que tenemos en la terraza. Estos pequeños reptiles son muy buenos alimentándose de insectos molestos, por lo que además de simpáticos son muy útiles. ¡Y hay que ver cómo se camuflan!
jueves, 1 de julio de 2021
El porqué de las cosas
¿Por qué todo parece más tranquilo después de una nevada?
Si has tenido la suerte de presenciar alguna (y si no ¿dónde estabas cuando tuvimos a Filomena este enero?) te habrás dado cuenta de que, después de una nevada, si la nieve ha cuajado en el suelo, el aire tiene una sonoridad distinta, que parece invitar a hablar bajito (por lo menos hasta que bajan los niños a tirarse bolas de nieve). Esto no es solo una impresión subjetiva derivada de "antes estaba nevando a rabiar y ahora ya ha pasado". Tiene una explicación física. Cuando la nieve se acumula en el suelo, la forma de sus cristales hace que queden muchos huecos entre ellos, creando una superficie esponjosa que absorbe fácilmente los sonidos y no los devuelve. Aunque no nos demos cuenta por la costumbre, las calles y los edificios producen un pequeño eco cuando los sonidos habituales de la ciudad rebotan en ellos. No los echamos en falta hasta que una nevada anula este fenómeno, creando esa sensación de "quietud sonora".

