Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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miércoles, 31 de octubre de 2012

La editorial ambientalista: A la carrera

Pronto, casi en un mes y pico nada más, estaremos inmersos en la vorágine de las compras, las reuniones y los actos diversos que conlleva la celebración de las fiestas navideñas. A la carrera, como siempre, la gente irá por las calles, pese a que en estos tiempos lo más habitual es pisar el freno. En ese trajín constante que llegará, muchos se dejarán llevar por las ganas de cambiar el semblante y mirar de otra forma a lo crudo del panorama actual y comprarán, quizás más o menos lo mismo que otras veces. Aquella excusa de "con las fiestas así nos olvidamos un poco de la crisis" será la muletilla más recurrente, los brindis se dan por sentado cuáles serán igualmente. 

Mirando todo con un poco de perspectiva, las navidades plantean un dilema importante: ¿cómo enfocamos el consumo que haremos durante esa época que es una de las de más gastos del año? Si la gente decide no gastar parece que podría ser una mala idea, ya que la recesión tan grande que sufrimos depende en parte del consumo, pero los bolsillos no están para tantos esfuerzos. 

Entonces la decisión a tomar podría ser pensar de nuevo en qué necesitamos verdaderamente y qué no. Lejos de tomar partido a favor o en contra de este tipo de festividades, siempre podemos pensar en lo más razonable tanto para nuestra economía como para el bien común de todos en la sociedad. 

Y llega por ahí el razonamiento de la coherencia: si todos y cada uno de nosotros mirásemos más por aquello que nos va a brindar con todas las garantías una vida mejor, la mayoría de nuestros problemas (por no decir todos) serían de fácil resolución. Es decir, pensar de forma colectiva para ver en qué dirección debemos caminar y cómo podemos conseguirlo. Y ahí es donde entra a formar parte de este planteamiento la idea de conservar la naturaleza y la riqueza de nuestro patrimonio natural. 

Cuando decidí escribir esta Editorial de "A la carrera" me estaba acordando de la Hipótesis de la Reina Roja en la parte que menciona la carrera de armamentos en términos evolutivos. En la naturaleza los animales encuentran los resortes para ir mejorando poco a poco sus adaptaciones al medio y así poder sobrevivir más y mejor. Son carreras que justifican el esfuerzo empleado en términos de beneficio para la especie y en conjunto con otros seres vivos para avanzar hacia ser más afines a su medio de vida.

Si en esas carreras que la gente da para gastar más en una infinidad de cosas superfluas se empleasen todas esas ganas para hacer otras cosas, todo quizás habría sido diferente. Si el hombre a día de hoy, como ser inteligente que parece ser, en lugar de haberle dado por coleccionar cosas que nada tienen que ver con lo práctico y con lo sostenible se hubiese preocupado de hacer de su vida un fin y no un medio, quizás ahora no daríamos la espalda a la naturaleza y formaríamos parte de ella. Y entonces brindaríamos por la riqueza de todo lo que nos rodea.



- Almudena R. -





Una acotación: si queréis disfrutar de las navidades de una forma diferente, estamos preparando muchas propuestas para que esas fiestas sean divertidas y nos acordemos de cuidar del medioambiente. Muy pronto aquí, en este mismo blog.






jueves, 20 de septiembre de 2012

La editorial ambientalista: ¡Movámonos!

Casi a punto de concluir esta semana, siendo especial por ser la semana de la movilidad, parece que nadie se para a pensar en estas cosas. Inamovible nuestro gesto, aún espera una ráfaga de aire fresco para poder olvidarnos por fin del barco encallado. Esperamos pues poder zarpar. Navegando entre las aguas de internet he podido leer este buenísimo post, a mi entender, entre otros muchos que circulan por ahí. La gente camina, anda, deambula desaforadamente hacia un pesimismo radical. Que como todo lo radical, sea del color que sea, asusta un poco, pues ahí es donde hierven, donde germinan y se arraigan los miedos. Ese barco encallado nos ancla a la realidad, nos hace ocultar la mirada ante lo bueno que todavía sigue intacto en este mundo abatido. Porque, sí, aún hay cosas buenas, no hace falta rascar mucho para encontrarlas. 

Esta semana ha sido otra más para tachar de la lista de esas que siguen alimentando noticias de sentimientos enfrentados, de ausencias notables o notorias, de mirar de reojo los telediarios por si acaso, de recordar tiempos pasados, de abrir libros de texto a golpe de talonario, de muchas más noticias desesperantes sí... pero esta semana también podríamos haber cogido la bici (el tiempo nos ha acompañado bien), podríamos haber paseado sin más para ir al trabajo (aunque eso supusiera haberse levantado un poquito antes) o podríamos haber hecho ejercicio físico y mental y velozmente sonreír a la desdicha mientras movemos el corazón y aparcamos las prisas y el coche. Pero NO. No ha sido así. Y ese aire limpio que tanto esperamos y anhelamos cual ráfaga de viento fresco que dé alas a nuestro barco, lo hubiéramos sentido dentro de nosotros. Pero NO. Hemos ido corriendo y despotricando a última hora para coger el metro por los pelos y acordarnos de otra de tantas huelgas que ponen difícil usar el transporte público; hemos seguido con la misma rutina sin hacer nada para evitarlo; hemos preferido mirar más por cada uno de nosotros mismos, sea yendo en coche o no... y entonces te paras a pensar y ves que la crisis no es solamente financiera también es una crisis humana... a mi entender.

Pero no podemos hablar en nombre de todos, seríamos una vez más de los que ven el vaso medio vacío. Hay mucha gente que se implica, que coge las riendas, que es capaz de ver más allá, que divisa el horizonte y no teme a que lleguen más tempestades que hagan zozobrar al barco. Esa gente es la que se ata al mástil para soportar el canto atrayente de las sirenas y no se rinde a sus engaños. Esa gente es la que achica agua cuando el barco se hunde y lo hacen salir a flote. Esa gente es la que rema unida para que el barco vaya más deprisa. Y entonces, entre toda esa gente surge un buen capitán, "Oh, mi Capitán, mi Capitán", que lejos de abandonar el primero, es de los que dicen: ¡Movámonos!.


- Almudena R. -