Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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domingo, 17 de mayo de 2015

Recordando nuestro viaje a Marruecos

Nos hemos puesto a recordar la gran aventura
de nuestro viaje a Marruecos.
 
Y los recuerdos vuelan hasta allí...


Os dejamos con esta presentación en imágenes,
para acercaros todo su encanto.
 
 
(Solamente tenéis que tener el audio encendido)
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 20 de abril de 2015

Diez días por Marruecos: el Atlas, el desierto o el Antiatlas...

El amanecer del noveno día, con su densa niebla, acompaña nuestro ánimo un poquito melancólico, porque nuestra aventura por el norte de África está tocando a su fin. Sabemos que el Atlántico está junto a nosotros, pero una cortina de bruma blanca nos impide ver su magnífica grandeza, más allá de la cual está todo un continente nuevo... Pero nuestro camino está a este lado, y después de un desayuno ligero nos ponemos en marcha. Es el último día que amanecemos en Marruecos.
 
Comemos un poco apresuradamente en Assilah, esa Assilah que parece que hace dos meses que conocimos aquel primer día de nuestra llegada. Es una sensación extraña ver como familiares lugares en los que solo hemos estado - en lo que a nosotros los novatos nos toca, claro - una sola vez. Allí está el paseo marítimo, la entrada a la medina con sus calles en blanco y azul ¡incluso la señal de STOP con la que nos hicimos una foto en su momento!
 
No hay mucho tiempo para hacer turismo, porque es importante que lleguemos al puerto puntuales. Y bien hacemos en salir con tiempo, porque Tánger es un auténtico avispero (más de lo normal) muchas de las calles que deberíamos tomar se encuentran en obras, y más de una vez perdemos de vista a alguien del grupo ¡Qué nervios! ¡Qué carrera contra el tiempo!
 
Y la aventura no termina cuando llegamos a la aduana con el tiempo más o menos justito. Si la ciudad estaba revuelta, la aduana es un auténtico sálvese quien pueda. Nadie sabe muy bien qué hacer, algunos corren a intentar que les sellen el pasaporte, otros vigilan que nos les cuelen nada en los maleteros, otros se quedan en el coche y les ordenan avanzar, a pesar de que los pasajeros aún no hayan vuelto. Los agentes de la aduana no se dan mucha prisa, la gente se agolpa - casi a golpes - los coches son registrados con perro y todo... En definitiva, todos respiramos muy pero que muy aliviados cuando nuestros coches entran en el ferry y nos vemos a bordo, superado el caos de jaleos y papeleos.
 
El barco zarpa, y desde cubierta vemos cómo se aleja la costa de Marruecos, donde tantas aventuras, experiencias y curiosidades hemos vivido. Nos despedimos con una sonrisa y sentimientos ambiguos, porque nos llevamos con nosotros vivencias muy positivas, pero todos tenemos, para qué vamos a negarlo, un poco de morriña del hogar.
 
A las 19:30, que en realidad son las 20:30, ¡pisamos de nuevo España! Los trámites en Tarifa, en comparación con lo que acabamos de pasar, son nada y menos. Todos juntos nos dirigimos entonces al Mesón Sancho, donde quedamos para comenzar el viaje (de nuevo esa sensación de que todo aquello ocurrió hace meses). Se hace también extraño volver a ver todos los carteles en castellano, e incluso las calles y los perfiles de los pueblos tienen algo de familiar, o quizás es que les falta esa silueta tan típica de los minaretes de las mezquitas.
 
En el Mesón comemos una ensalada con tranquilidad por primera vez en diez días, además de sopa de cebolla y emperador. Pablo y Nico dicen unas palabras a modo de ceremonia de clausura y brindamos porque todo ha salido bien. Mañana cada uno seguirá su propio camino, así que nos despedimos con muchos besos y abrazos, y, como viene a ser costumbre, caemos rendidos en nuestras camas.
 
 
 
 
 
 

viernes, 17 de abril de 2015

Diez días por Marruecos: El Atlas, el desierto o el Antiatlas...

Es el octavo día de nuestro viaje, y amanecemos en la ciudad que dio nombre a Marruecos. Aprovechando que tenemos tiempo hasta que el grupo se ponga en marcha, salimos con Ana, Pepe y Ricardo a ver la famosa plaza de Jemaa el-Fna, sin duda el corazón turístico de Marrakech. A esta horas de la mañana no despliega el bullicio, sonidos, olores y colores que la caracterizan, pero no deja de tener el encanto de un enorme ser que empieza a despertarse. Tiendas que se abren aquí y allá, mercaderes que colocan sus piezas en exhibición, algunos paseantes madrugadores... Vemos también el contraste, una vez más, de amplias plazas y antiguas callejuelas laberínticas, repletas de tiendecitas y vendedores pregonando sus productos y los típicos hammam o baños árabes, para hombres por un lado y para mujeres por otro. Como broche final para nuestra experiencia en Marrakech, nos topamos con uno de sus personajes singulares, un encantador de serpientes, con quien no podemos resistirnos a entablar conversación y, al ser invitados, acercarnos un poco más a sus “animalitos”.


Nuestro primer destino de la mañana es una cooperativa de mujeres donde trabajan de manera artesanal el famoso aceite de Argán, para fabricar un montón de productos alimenticios y de cosmética. Asistimos a una demostración explicada y en directo del proceso, una vez más nos invitan a té, y hacemos algunas comprillas antes de continuar el camino.

Aprovechamos el tiempo de viaje en carretera para repasar la lista de lo que hemos visto; ya detallamos la fauna, y en cuanto a flora, hemos apuntado los cedros del Atlas, abedules, chopos, almendros, tarays, palmeras, chumberas, retamas, acacias, jaramagos, adelfas, hierbabuena, jaguarzos, olivos, amapolas, viboreras, pinos, enebros, aulagas, ortigas, ombligo de Venus, pino carrasco, cañaeja, acacias de tres espinas, ágaves, araucarias, sabinas y alcornoques, amén de algunos eucaliptos fuera de lugar.

Hoy nos dejan sueltos en Essaouira para comer y disfrutar de un poco de tiempo libre. Nosotros aprovechamos para variar la dieta y comer un par de pizzas (rodeados de gatos) cerca del paseo marítimo. Luego damos un paseo por la ciudad y por la playa, sacamos fotos a las gaviotas y esquivamos a los continuos vendedores callejeros, que no se limitan a esperar a que te acerques... Desde luego, si algo se puede decir del pequeño comercio marroquí es que es de todo menos pasivo.

Llega la hora y nos reunimos con los demás para ponernos en camino a nuestra próxima parada: un talud en el camino que habría pasado desapercibido a cualquiera, pero que a los ojos de nuestros expertos organizadores se revela como lo que es: un lugar plagado de erizos fósiles del mioceno ¡Lo que son las cosas!

Hay mucha niebla en la carretera, y el camino hasta Oualidia se hace un poco pesado por la necesidad de conducir más despacio de lo habitual. Finalmente llegamos a las puertas del hotel Beach View, aunque de “view” tiene bien poco, porque la bruma rodea todo el paisaje de un blanco denso. ¡Cualquiera diría que frente a nosotros tenemos el enorme Océano Atlántico!

Dejamos las maletas y nos damos una ducha, pero esta noche no cenamos en el hotel, porque es el cumple de Pablo, y todos vamos a celebrarlo con una mariscada en el restaurante “L'Aragnee Gourmand”. Desfilan frente a nosotros berberechos, mejillones, centollos, erizos de mar, lenguado, dorada, boquerones, ensalada y crepes como postre. No es, desde luego, la cena a la que estamos acostumbrados, ni por la hora, ni por la cantidad, ni porque no somos muy aficionados al marisco, pero lo principal es poder disfrutarlo todos juntos, reírnos un rato y relajarnos después de tanta carretera. Y es que estamos tan cansados que, a pesar de que a la vuelta en el hotel suena a todo trapo música de discoteca, no tardamos ni medio minuto en caer rendidos sobre la cama ¡Hasta mañana!
 
Llegan un par de vídeos y unas cuantas fotos, esta vez sin comentarios.
 
 























































































































 







 


















 










































































































































































































































martes, 14 de abril de 2015

Diez días por Marruecos: el Atlas, el desierto o el Antiatlas...

El séptimo día de nuestra odisea marroquí nos levantamos a las seis. Ya de mañana nos encontramos con la sorpresa de ver un pequeño escribano montesino que se había colado en uno de los pasillos del hotel. Y es que en este viaje son muchas las especies de aves y de fauna en general que hemos tenido ocasión de observar, sin ir más lejos: cigüeña blanca, garcilla bueyera, gorrión sahariano, mirlo, urraca, cernícalo, paloma bravía, abubilla, mochuelo, águila calzada, zorro, tórtola, gaviota patiamarilla, gaviota sombría, milano negro y real, alondra, grajilla, focha cornuda, bulbul naranjero, flamenco, cigüeñuela, tarro canelo, varias especies de libélula, carbonero, lavandera boyera, vencejo moro, avión roquero, chova piquirroja, ardilla terrestre, tortuga de tierra, ruiseñor bastardo, golondrina, gallina de Guinea y charrán. ¡Y eso que no nos deteníamos mucho tiempo para observar fauna!
 
Después del desayuno, visitamos la Kasbah de Taourit. Una kasbah es un palacio o fortaleza, o, en algunos sitios, una ciudad amurallada. La de Taourit, situada en Ouarzazate, fue restaurada a principios del siglo XX, y en su día fue residencia del Pachá de Marrakech. Nosotros visitamos la parte abierta al público guiados por un guía llamado Mohamed, que sabe explicar de forma muy amena (¡y en castellano, después de tanto tiempo!) las curiosidades e historia del lugar. Asombra sobre todo las adaptaciones de la construcción al arduo clima desértico, como la disposición de los hammam o baños árabes y los orificios laterales en los muros para dejar pasar la luz pero no la arena arrastrada por el viento. La decoración, los techos y los ventanales no tienen precio...
 
A la salida entramos por curiosidad en una farmacia del lugar, donde junto a los medicamentos habituales podemos ver otros componentes más exóticos como pieles de erizo, líquenes y sellos de arcilla. Pero no tenemos mucho tiempo para hacer de turista, y pronto nos lanzamos una vez más a la carretera. Al salir de Ouarzazate dejamos a la izquierda los estudios de cine "CLA estudios", con decorados famosos por aparecer en películas como "Los Diez Mandamientos" o "Lawrence de Arabia". Después, los pueblos y ciudades se suceden en nuestro camino: Iflililte, Tizirine, Taguimalte, Izhougar, Ikisse, Ighren N'ougdal, Teoulat... Hacemos una breve parada en Col du Tichka, el punto más alto en la carretera que pisaremos atravesando el Atlas (2.260 metros).
 
Curvas y más curvas... Hoy nos toca comer en un área recreativa junto a la carretera, tan verde y arbolada que bien podría pertenecer a la Sierra de Guadarrama. Cuesta trabajo creer que menos de un día atrás todo lo que veíamos estuviese dominado por una aridez extrema. Un poco de pisto con atún, espárragos, mejillones y pan para acompañar, y ya están nuestras fuerzas repuestas.
 
La tarde nos depara dos maravillas paisajísticas de Marruecos. La primera, en Demnate, es el puente natural de Imi-n-Ifri, cuyo nombre significa "La puerta del abismo". Esta descomunal obra de ingeniería excavada por el agua en la roca caliza alcanza los cien metros de alto y cincuenta de ancho, tiene un techo plagado de estalactitas y da cobijo a un sinnúmero de aves rupícolas. Visto desde abajo, parece realmente la entrada a algún mundo subterráneo y mágico.
 
La segunda parada de la tarde es en las cascadas de Ouzouz, un espectáculo si cabe aún mayor que el puente de Imi-n-Ifri. Máxime cuando, si hay que creer a los veteranos, este año bajan con mucha más agua que años precedentes. La vista de las cascadas desde arriba es impresionante, pero cuando se muestran en todo su esplendor - con puente de arcoiris incluido - es cuando bajamos trescientos treinta largos escalones para verlas desde abajo. La vista, desde luego, compensa la posterior subida, pero de todos modos aplacamos la sed y el cansancio con un buen vaso de delicioso zumo de naranja fresquito y recién exprimido que nos sirven por solo siete dírhams cada uno.
 
El final del día no hace justicia a lo que hemos vivido durante la jornada. La entrada a Marrakech es caótica, llegamos muy tarde al hotel y, para colmo, la recepción deja mucho que desear. Desorganización, llaves que no abren las puertas y habitaciones que ya están ocupadas no contribuyen a calmar los ánimos cuando además todo el mundo está muy cansado de tanto coche. Algunos aún tienen ánimos para salir por la noche a visitar la vida nocturna de Marrakech, pero por nuestra parte, es algo que puede esperar a mañana por la mañana, así que nos retiramos, más tarde de lo que nos habría gustado, a dormir. ¡Mañana más!
 
 
 
Y como siempre llegan las fotos:



Llega otro día más...


En el hotel





... y lo recibimos con sonrisas...


En el hall del hotel
 
 
 
 
 



... y ya nos vamos...


Con una gran piscina al fondo
 
 
 
 
 
 
 
... a visitar una kasbah... 
 
 
Toda una gran obra arquitectónica
 
 
 
 
 
... con salas llenas de historia... 
 

Un precioso techo labrado
 
 
 
 
 
... y mucho arte... 

Una ventana de la Kasbah
 
 
 
 
 
 
 ... con un aire especial...
 

Desde otro ángulo
 
 
 
 
 
 
 
... seguimos recorriendo su legado...


Otro techo de la kasbah
 
 
 
 
 
 
 
 
... y nos quedamos asombrados...


Desde fuera
 
 
 
 
 
 
 
... de la cultura árabe... 
 

Inscripción
 
 
 
 
 
 
... y el séptimo arte... 
 
 
Estudios de cine
 
 




... seguimos por la kasbah...

Otra foto más
 
 
 
 
 
 
 
... de la mano de Mohamed... 
 

Nuestro guía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
... que nos cuenta con detalle... 
 

Durante las explicaciones
 
 
 
 
 
 
 
... todos sus secretos...
 

Antes de salir de la kasbah
 
 
 
 
 
 
 
 
 
...y pisamos muy alto...
 
 
A 2.260 metros de altitud
 
 
 
 
 
 
 
 
 
... para llenar el espíritu... 
 
 
Atravesando el Atlas
 
 
 
 
 
 
 
... de más cosas curiosas... 
 
 
En el puente natural de Imi-n-lfri
 
 
 
 
 
 
 
 ... aunque tengamos que ver otras...
 
 
Un cernícalo muerto
 
 
 
 
 
 
 ... continuamos con el viaje...
  
 
En el coche
 
 
 
 
 
 
 
 
... hacia otro lugar espectacular... 
 
 
En las cascadas de Ouzoud
 
 

 
 
 
 
 
 
... para contemplarlo bien...
 
 
Con un arcoíris en las cascadas
 
 
 
 
 




 ... y hacernos la foto de rigor...


Juntos en las cascadas de Ouzoud
 
 
 
 
 
 
 
... o hacérsela a otros... 
 
 
Almu con un macaco
 
 
 
 
... para nuestro álbum de recuerdos.
 
 
Todavía hay más cosas asombrosas en el tintero...