Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.

domingo, 25 de agosto de 2019

Para leer en la Naturaleza





¿Cuántas veces os habéis preguntado (u os han preguntado) si los animales tienen sentimientos? Quizás sois de los que piensan que el amor, el miedo, la curiosidad, el dolor o la felicidad son vivencias únicamente reservadas al ser humano, mientras que los animales no serían más que "máquinas programadas genéticamente". Esta actitud normalmente deriva de la herencia de una tradición antropocentrista que tiende a mirar al hombre como algo especial en la Creación.

Peter Wohlleben nos muestra que no es así. Los animales sienten. Y no solo argumenta citando las clásicas muestras de cariño que podría mostrar nuestro perro para recibirnos, sino que apoya sus argumentos con muchos estudios científicos. Nos demuestra que las estructuras cerebrales relacionadas con los sentimientos están presentes ya en peces, y que compartimos con ellos muchas hormonas relacionadas con sentimientos, como la oxitocina, responsable, entre otras cosas, del "amor maternal". Cierto que estamos hablando básicamente de vertebrados, y que en los animales más sencillos (como lombrices u ostras) no podemos esperar el psiquismo de un delfín o una madre osa, pero eso no quita fuerza a su argumento. También demuestra, para aquellas personas que digan "pero en los animales es solo instinto", que esas mismas emociones son instintivas en humanos. En definitiva, que nuestro miedo, nuestra felicidad o  nuestra curiosidad son biológicamente equivalentes a las de los animales. Porque los animales sienten como nosotros, o quizás debamos decir que nosotros sentimos como los animales.





sábado, 24 de agosto de 2019

Una pequeña escapada por el País Vasco - II -

En el segundo día en tierras vascuences nos tocaba vivir toda una aventura geológica. Nuestro destino para ese día era el pueblo costero de Zumaia, a algo más de una hora y media de donde estábamos alojados, un lugar que estábamos deseando visitar con todas nuestras ganas.

¿Y por qué? a lo mejor os estáis preguntando. ¿Qué es lo que hay en ese pueblo que tenga interés geológico? Para empezar, una de las muestras más impresionantes y más representativas de una formación denominada "flysch". Un flysch es una estructura de origen sedimentario que se caracteriza por presentar una alternancia muy marcada entre materiales resistentes y cohesivos (en este caso calizas) con otros más blandos y desmenuzables (en el de zumaia, margas). El resultado es que la erosión del mar afecta más a los segundos que a los primeros, por lo que se forman una serie de crestas que dan al conjunto una apariencia de páginas de libro. Y es que para el ojo entendido el total es realmente un libro con información de épocas que van desde el Mesozoico (la era secundaria, de los dinosaurios) hasta el Cenozoico (era terciaria o de los mamíferos). Por si fuera poco, en Zumaia la última orogenia, la alpina, empujó el flysch hasta colocarlo prácticamente en posición vertical ¡Es impresionante!

Pero ahí no acaba el interés geológico de Zumaia, pues en esta localidad se puede ver algo singularísimo: el conocido como "Límite K-T". Esta extraña denominación se refiere a un estrato muy fino de aspecto plateado, de unos cinco centímetros de grosor, totalmente distinto de las rocas que tiene por encima y por debajo, pues contiene restos del polvo del meteorito que contribuyó a la extinción del final del Mesozoico, en la que desaparecieron los dinosaurios ¡Esa fina línea de roca es un testimonio de una hecatombe que ocurrió hace sesenta y cinco millones de años! No es fácil encontrarlo: incluso con las indicaciones que nos dieron en el centro de interpretación, el lugar solo es accesible durante el pico de bajamar, y aún así hay que mirar mucho. Pero cuando dimos finalmente con el estrato fue todo un subidón, y nos sentimos como el profesor Otto Lidenbrock (de "Viaje al centro de la Tierra) realizando todo un hallazgo geológico).

¡Y nos sobraba día! Cogimos el coche y enfilamos al parque natural de Gorbeia, donde nos recomendaron una ruta cortita y cercana para pasar la tarde, que marchaba paralela al río y nos permitió ver un poquito de la ornitofauna y entomofauna del lugar.

Cansados pero satisfechos, después de cenar regresamos a nuestro alojamiento, dispuestos al día siguiente a seguir conociendo esta fantástica región. ¡Más en la próxima entrada!



































































































































viernes, 23 de agosto de 2019

Una pequeña escapada por el País Vasco - I -

Ya hemos descansado un poco después de nuestro viaje por el norte de la Península, en tierras vascuences. Hemos pasado algunos días haciendo un acercamiento - necesariamente breve - a algunos de sus preciosos parques naturales, y tenemos que decir que no hemos salido para nada decepcionados.

En la primera jornada llegamos a mediodía, y en nuestros planes estaba acercarnos a conocer Vitoria-Gasteiz. No solo por buscar un lugar donde comer, sino porque esta capital goza de la denominación de Ciudad Verde. Dicho galardón se lo ganó en 2012 por ser una de las ciudades más sostenibles del mundo, adelantada en el tratamiento y reciclaje de residuos. Además, cuenta con el llamado "anillo verde" formado por los parques de Salburua, Armentia, Olarizu, Zabalgana, Zadorra y Errekaleor, que rodean la ciudad actuando como conexión ecológica entre la ciudad y el campo circundante. Curiosamente, sacar adelante este proyecto fue un auténtico acto de valentía, pues tuvo que hacer frente a muchos intereses creados por parte de empresas del sector inmobiliario.

Nosotros pudimos visitar el parque de Salburua, el cual nos dejó muy buen sabor de boca. No solo es un lugar muy agradable para dar un paseo, sino que ofrece al aficionado la oportunidad de ver muchas aves de parques, bosques y humedales. Y no solo aves: en el parque de Salburua el visitante puede elegir entre rutas ornitológicas, entomológicas, herpetológicas y botánicas. Lamentablemente, no pudimos ver el centro de interpretación por ser el día de descanso semanal ¡Otra vez será!

Aquí os dejamos con las fotos del primer día. Mañana os enseñaremos más y os contaremos nuestra increíble visita a Zumaia ¡Algo espectacular!