Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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lunes, 20 de julio de 2020

Las mates de Pascal

Querido Pascal: necesito tu ayuda. El otro día me surgió una duda tonta que me tuvo desvelada toda la noche: ¿cuántos granos de arena hay en una playa? Me puse a contarlos con la imaginación como quien cuenta ovejitas, pero para cuando amaneció aún no había terminado. Tú que eres tan bueno con los números ¿podrías echarme una mano? Atentamente: Constanza Contadora.

Querida Constanza, lo primero que tengo que decirte es que no es así como atacaría yo el problema. ¡Contar uno a uno los granos, madre mía! ¿Y qué pasa si te equivocas y tienes que volver a empezar? Se me rizan los tentáculos solo de imaginarlo.

Un matemático lo plantearía de otra manera. Por ejemplo, podemos medir más fácilmente la extensión de la playa. Una playa típica podría tener unos cincuenta metros cuadrados y unos cinco metros de arena de profundidad, lo que nos da 250 metros cúbicos. Por otro lado, sin un grano tiene más o menos medio milímetro de lado, en un centímetro cúbico podemos estimar que hay 20x20x20 = 8000 granos. Es decir, en un metro cúbico habría 8.000.000.000 granos (¿no sabes cómo cambiar de unidades? ¡Te lo explico si quieres también!). Si multiplicas esa cifra por el volumen de arena que habíamos calculado, nos da un total de 20.000.000.000.000 (o sea, veinte billones) de granos de arena.

A lo mejor dices que he hecho trampa. Me he puesto a hacer cuentas y suponer números, pero no he contado nada de verdad. Bueno, puedes recalcular las dimensiones de tu propia playa, si quieres. Además, Constanza, al realizar determinadas mediciones es razonable aceptar un margen de error. ¿En serio hay mucha diferencia entre decir 20.000.000.000.000 granos y decir 20.000.000.430.127? Los matemáticos incluso tenemos fórmulas para determinar si una estimación es lo bastante buena o no. Por ejemplo, entre las cifras anteriores solo hay una diferencia menor del 0,0000000215%. Desde luego, si te parece un error importante es que eres una tiquismiquis. En cualquier caso, a mí me parece mejor que andar contando granito a granito...




jueves, 18 de julio de 2019

Lo natural es pensar

¡A darle al coco este verano! Hoy os traemos un crucigrama con seres vivos relacionados con las playas en esta estación. A ver qué tal se os da.







lunes, 19 de febrero de 2018

De excursión por el Mioceno almeriense - II -

Comenzamos nuestro periplo por el Mioceno almeriense este viernes pasado. El camino hasta llegar a Almería es largo, unas seis horas y algo de trayecto (incluyendo las paradas técnicas) nos llevan hasta allí. Salimos a eso de las ocho de la mañana y antes de las tres estábamos en nuestro primer destino: Tabernas. Nosotros decidimos alojarnos en este sitio por si teníamos posibilidad de acercarnos o bien al desierto de Tabernas o bien a un paraje natural cercano llamado Sierra de la Alhamilla. Al final decidimos ir a la Ribera de la Algaida, un lugar con pequeños humedales y próximo a la playa. Estuvimos por esta zona hasta eso de las seis, ya que teníamos que retornar a Tabernas antes de que se hiciera de noche, porque queríamos avituallarnos de algunas cosas que teníamos que comprar y descansar del largo viaje. Los demás participantes de la excursión se alojaron en Lorca. Con ellos nos encontraríamos al día siguiente (el sábado) para empezar realmente la excursión de Geodidac por el Mioceno almeriense.

Por la Ribera de la Algaida las zonas húmedas ofrecían un panorama un tanto triste. Había algunas partes con cierta cantidad de agua que servían a varios mosquiteros para afanarse en buscar insectos, pero otras estaban sin una gota de agua. Cerca de la playa dimos un paseo, y, además de disfrutar de la brisa del mar, pudimos ver una concha de un Haliotis, varias pelotas de Posidonia (ya que estábamos cerca de un arrecife de esta especie) y a lo lejos atisbamos un correlimos tridáctilo también. Completa la lista de las cosas que observamos una jibia de una sepia, que estaba bastante entera.

La primavera por Almería parece que ya ha hecho acto de presencia. Vimos un montón de almendros en flor por las laderas (espectaculares es decir poco) y muchos insectos revoloteaban ya. Incluso, sin bajar del coche y sin oportunidad de hacerles fotos, varias mariposas macaón aparecieron con sus preciosos colores. Nos hizo muy buen tiempo durante todo el fin de semana, hasta para tener que echarnos crema del sol como protección, ya que en algún momento el termómetro marcaba los 21ºC.

Os dejamos ahora con algunas imágenes de la primera jornada. Esto no ha hecho nada más que empezar, en próximas entradas continuaremos con el resto de la crónica y las demás fotos.



Zona húmeda en la Ribera de la Algaida








Almu observando el entorno del humedal










Dani por territorio salado











Punto de observación en la playa












Cerquita del mar











Jibia de sepia












Del arrecife de Posidonia unas pelotas











Bonita estampa











Hacía muy buen tiempo en la playa











Concha de Haliotis










Concha de Haliotis - II -











Un largo paseo con palmeras











Correlimos tridáctilo (foto testimonial)










Obervando mosquiteros





No os perdáis las próximas entradas, 
os espera todo un viaje por el Mioceno...








martes, 12 de julio de 2016

Por la playa de Tagle, de interés geológico

Estos días hemos visitado la Playa de Tagle en la provincia de Cantabria. Es auténticamente rica en Geología y pudimos ver erizos fósiles, un pliegue característico o varios "taffoni", entre otras cosas. 
Os dejamos con las imágenes.

























































































lunes, 28 de marzo de 2016

Por Doñana y las Marismas del Odiel - III -

Proseguimos con la crónica de nuestro periplo por tierras onubenses madrugando para acudir a la visita al Parque Nacional en todoterreno, trayecto que ya reservamos por teléfono, por si las moscas. Estamos de los primeros en el centro de interpretación de "El Acebuche", muy cerquita de Matalascañas, y cuando llega nuestro autobús 4x4 ya estamos esperando con la cámara y los prismáticos dispuestos.

La visita dura unas cuatro horas, en un trayecto que nos lleva por el ecosistema de playa virgen, los pinares en dunas, el monte bajo y la zona de marisma, que por desgracia, al haber sido un invierno seco, están todas secas, privándonos del que quizá sea el paisaje más característico de Doñana. Aún así, los parajes son espectaculares, y el recorrido por más de treinta kilómetros de playa no afeada por ninguna obra humana es digno de disfrutarse. Incluso tenemos la ocasión de ver de lejos los restos de un barco naufragado en los años noventa que, por motivos económicos y administrativos, aún no se han retirado del lugar del accidente.

Terminamos justo para la hora de comer, así que volvemos a Matalascañas, comemos en nuestro restaurante extremeño y, tras otro breve paseo por la playa, cogemos el coche para irnos un poquito más lejos, hasta el centro de Interpretación de "El Acebrón", donde nos han dicho que hay una ruta bastante agradable y asequible, con oportunidades de ver aves. Mientras vamos en el coche con nuestra propia banda sonora, estamos siempre atentos a lo que pueda verse desde la carretera. Como veréis en la siguiente entrada de nuestra crónica, es una buena costumbre...

La ruta de "El Acebrón" es muy facilita y transcurre cerca de lagunas y arroyos, lo cual nos permite ver unas cuantas anátidas y otras aves acuáticas, incluyendo estrellas como las espátulas y un agradecido morito que posa para nosotros con sus plumas tornasoladas. Cuando termina la tarde, la damos por muy bien aprovechada.

De vuelta en el hostal, duchados y cenados, nos bajamos a la playa para ver el atardecer, contemplando algunas estampas realmente hermosas del sol ocultándose tras el mar y de pescadores regresando a la costa tras su faena. 

Y aquí os dejamos, a la espera del tercer y último capítulo de nuestro viaje, cuando ponemos rumbo a otro lugar de enorme valor natural, y en el que tuvimos un encuentro realmente inesperado y afortunado: las Marismas del Odiel.