Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
Mostrando entradas con la etiqueta monumentos naturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta monumentos naturales. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de noviembre de 2019

Viajando con Hank




"¡Hola de nuevo, viajeros Bosquienanos! Preparad las maletas porque el viaje de hoy nos va a llevar literalmente hasta la otra punta del mundo. Se trata de un lugar maravilloso y mágico, nada menos que...




En el centro de Australia se alza un gigantesco monolito natural de arenisca de casi trescientos cincuenta metros de altura, rodeado por una vastísima llanura en la que solo hay matorrales y algún arbolito. Es el lugar conocido como Ayers Rock, aunque a mí me gusta más el nombre que le dieron los aborígenes: Uluru. Para ellos es el centro espiritual del mundo, el corazón del Tiemposueño (la época mitológica en la que los Antepasados crearon todo lo que nos rodea mediante canciones ¡Qué bonito!). Se encuentra dentro del Parque Nacional Uluru Kat-Tjuta, y desde hace poco está prohibido acceder hasta el lugar, que empezaba a deteriorarse por la afluencia de visitantes ¡Que hay que cuidar las cosas, caray, y es igual de bonito verlo de lejos! De todas formas, llegar hasta Uluru no es tontería: en el desierto que lo rodea es fácil que se alcancen los 46ºC sin usa sola sombra en la que cobijarse ¡Buf!

Además de disfrutar de las tonalidades cambiantes que la luz dibuja sobre la roca, se puede visitar el manantial de Mutitjulu, las cuevas de Uluru (con pinturas rupestres del dios Wandjina), el Valle de los Vientos o las gargantas de Kantju. ¡Ojo! No se deben recoger piedras como souvenir: no solo los nativos aseguran que cae una maldición de mala suerte sobre el que lo hace, sino que por motivos de conservación y de respeto hacia las costumbres es mejor no hacerlo. La contemplación del lugar es lo bastante espectacular de por sí."




miércoles, 12 de junio de 2019

Viajando con Hank



"¡Hola de nuevo, bosquienanos viajeros! ¿Os gustó el Parque de Timanfaya el mes pasado? Pues preparaos porque esta vez volvemos a cruzar el Atlántico para visitar nada más y nada menos que...




¡Uuuh! Por el nombre da un poco de miedo, pero ya sabéis que a la gente le gusta poner nombres así de vistosos... ¡Aquí el diablo no ha tenido nada que ver, sino nuestro viejo amigo el magmatismo terrestre! Porque la Torre del Diablo es una gigantesca formación de columnas ígneas (¡sí, como las de la Calzada de los Gigantes!, aunque estas son de pórfido, no de basalto) que se encuentra en las Colinas Negras, al noreste de Wyoming (EE.UU.). Imaginaos un paisaje todo llano, que se extiende hasta donde os alcanza la vista y de repente... ¡zasca! esta mole alcanzando 386 metros de altura (¡más alta que la Torre Eiffel!). Si será chulo, que fue el primer Monumento Nacional declarado en Estados Unidos, en 1906.

Este sitio ya era conocido por los indios de Norteamérica. Los Lakota lo llamaban "Mato tipila" (el Hogar del Oso), y lo consideraban sagrado. Según sus historias, unas chicas que salieron a jugar, se encontraron con unos osos gigantes que empezaron a perseguirlas. Llegaron hasta ese sitio y empezaron a pedirle al Gran Espíritu que las salvara, y éste elevó el terreno muy alto, para que los osos no pudieran llegar. Las estrías en la roca serían las marcas de las zarpas de los animales intentando subir. Las chicas subieron hasta los cielos y se convirtieron en la constelación de Las Pléyades ¡Qué bonito! ¡Me encanta cuando los sitios tienen un cuento o historia detrás!

Y por si fuera poco, para los más cinéfilos, la Torre del Diablo sale en una película clásica de Steven Spielberg ¿Adivináis cuál? ¡"Encuentros en la Tercera Fase"! ¡Qué chulada!"





domingo, 10 de marzo de 2019

Viajando con Hank




"¡Hola de nuevo, compis de viaje! Hoy os voy a hablar de aquella vez que visité un lugar auténticamente mágico, conocido nada más y nada menos como...




Este impresionante lugar a algo más de una hora en coche desde Belfast es uno de los sitios que hay que ver sí o sí si viajas alguna vez a Irlanda del Norte. El lugar es alucinante a cualquier hora del día, pero verlo al atardecer es de esos espectáculos que quitan el hipo.

Para que te hagas una idea: hay aproximadamente 40.000 columnas de basalto hexagonales que se alzan desde el suelo de la isla, con unos 60 millones de años de antigüedad. Los libros de Geología dicen que se formaron por el enfriamiento rápido del magma, y las leyendas irlandesas, que fueron creadas por el gran héroe Fionn Mac Cumhall (cuya estatura era mucho mayor que la de los hombres normales) durante un rifirrafe que tuvo con un gigante escocés. Y lo cierto es que después de verlas ¡no sé cuál de las dos versiones creer! Porque es fácil imaginarse a un pelirrojo y gigantón irlandés construyendo todos esos escalones de piedra, creando un paisaje sin igual en la costa de la verde Erín.

Si vais por allí, dedicad tiempo a ver cómo las columnas cambian de color según la hora del día, y disfrutad del paseo por los increíbles acantilados. Merece la pena, creedme. Y cualquier paisano del lugar estará encantado de contaros alguna de las muchas historias relacionadas con este impresionante monumento natural. Así que ya sabéis: ¡rumbo a Irlanda!"


El mundo entero te está esperando
si con Hank sigues viajando.