Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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jueves, 12 de julio de 2018

Calisto te explica

La reflexión y la refracción

Reflexión y refracción son dos situaciones que le pueden pasar a la luz (y a otras cosas que existan en forma de ondas, como el sonido). A pesar de que se parecen en el nombre, son dos fenómenos bien distintos, sobre todo porque en uno de ellos las ondas rebotan y en el otro traspasan el medio. Pero vayamos por partes...

En la reflexión, lo que ocurre es que las ondas chocan contra algo y salen despedidas de vuelta con el mismo ángulo con el que llegaron; es decir, si llegaron rectas, vuelven rectas, y si chocaron con 30º de inclinación, rebotan con 30º de inclinación. Es lo que le sucede a la luz frente a un espejo, o al sonido cuando estamos en un lugar con eco.

En la refracción, las ondas pasan de un medio a otro con distintas características, por lo que varía su velocidad y su ángulo. Es como si el segundo medio fuese más o menos "espeso" que el anterior, y por lo tanto, aunque logran avanzar, lo hacen con mayor o menor velocidad. En este caso, para calcular el ángulo con el que las ondas se desvían hace falta una ecuación un poquito más complicada, y que se llama Ley de Snell:





Donde las "enes" representan el índice de refracción del primer y el segundo medio, es decir, cómo de "denso" es cada medio para las ondas. Los senos, por si todavía no os los han explicado en el cole o en el insti, son un tipo de operación que se realiza con ángulos. ¿Y dónde se da la refracción en la Naturaleza? Pues, por ejemplo, cuando miras a ese objeto que hay en el fondo de la piscina y te parece que está más cerca (por cierto, lo mismo le pasa a los martines pescadores que buscan pececitos en el río), cuando una cuchara medio metida en un vaso de agua da la impresión de que está doblada, o cuando el sonido viaja más rápido a través del agua o de los sólidos que a través del aire.




martes, 25 de julio de 2017

Prueba nuestros experimentos: No suena igual

Seguro que alguna vez te has preguntado por qué tu voz suena tan rara cuando la oyes grabada, y te dices a ti mismo "yo no hablo así, ¿no?". Bueno, la respuesta es sí y no a la vez. Cuando hablamos, nuestra voz nos llega a través del aire (como le pasa a todos los demás), pero también por la vibración de los huesos internos, que capturan mejor los tonos graves. En el sencillo experimento que os proponemos hoy, veremos que el sonido no se transmite igual a través de los sólidos que por los gases.

Materiales

- Una percha metálica
- Dos trozos de cordel

Cómo se hace

Atamos cada trozo de cordel a cada uno de los extremos de la percha, y luego enrollamos las puntas libres de los cordeles a nuestros dedos índice.

A continuación, golpeamos con la percha a otro objeto, de tal forma que el metal de la percha resuene un poco, y nos fijamos en el sonido que produce. Después, repetimos la experiencia, pero en esta ocasión nos metemos los dedos con los cordeles en los oídos e intentamos que los cordeles estén tensos (tendremos que pedirle a alguien que coja la percha), y comparamos la diferencia en la percepción de los sonidos.

Esto sucede porque la segunda vez, las ondas nos llegan no solo a través del aire, sino de la vibración del cordel (que es sólido). Si lo has hecho bien, seguramente percibas el sonido un poco más grave.