Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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martes, 6 de octubre de 2020

Prueba nuestros experimentos


Creando pequeñas lupas

El fundamento de una lupa es tener un material transparente con un índice de refracción diferente al del aire y que muestre al menos una superficie convexa. Pero nadie ha dicho que tenga que ser cristal... Hoy vamos a crear unas lupas pequeñitas pero igualmente eficaces ¡con agua!

Qué necesitamos

Un pulverizador de agua

Una pantalla de móvil o de televisor

Cómo se hace

Vamos a rociar UN POQUITO la pantalla para que se queden pequeñas gotitas sobre ella ¡Hay que procurar no cargarse el aparato! Luego miraremos por encima las gotas, y veremos los píxeles con los distintos colores que forman la imagen, igual que si los estuviésemos viendo con una lupa.

Podemos aplicar este descubrimiento a muchas cosas, y si vamos al campo con un pequeño pulverizador para fabricar "lupas" seremos capaces de ver detalles en las cortezas, las hojas o las piedras. Vale, con una lupa también, pero con el pulverizador ¡también podemos refrescarnos si hace calor!




viernes, 20 de septiembre de 2019

Prueba nuestros experimentos




En el experimento de hoy vamos a conseguir hielo de forma casi instantánea ¡Es un efecto espectacular, y los más peques se van a quedar con la boca abierta! (vale, a lo mejor también a los mayores). Además, se necesita bien poquito...

Qué hace falta

* Agua destilada
* Un congelador
* Un bol o cacerola
* un poco de hielo (si tienes congelador, seguramente ya tienes el hielo)

En primer lugar, llena una botella con agua destilada casi hasta el borde, y métela en el congelador. Atención: el truco está en que dejemos la botella el tiempo suficiente como para que esté muy muy fría, pero que no se llegue a congelar. Así que a lo mejor tenemos que hacer un par de intentos ¡no hay que desanimarse!

Lo que queda ya es sencillo ¡pero es lo mejor! En el bol ponemos algunos cubitos de hielo, y, con mucho cuidado, vertemos el agua de la botella encima ¡Verás que se congela instantáneamente! 

La explicación es sencilla: el agua estaba casi al punto de congelación, y al entrar en contacto con el hielo, se produce un proceso denominado nucleación, que viene a ser una congelación acelerada ¡Tachán!





viernes, 14 de junio de 2019

Prueba nuestros experimentos

Agua dulce, agua salada

El experimento que os traemos hoy es muy sencillito, pero muy vistoso, por lo que asombrará a los más peques de la casa, que de paso aprenderán un poquito sobre el Principio de Arquímedes...

Qué necesitamos

* Agua
* Sal
* Colorante
* Un recipiente transparente
* Una cubitera

Cómo se hace

Por un lado, preparamos algo de agua en la que mezclaremos el colorante, de tal forma que tengamos agua coloreada (vale el colorante alimentario, por ejemplo). Con este agua llenamos la cubitera, y al congelador con ella.

Por otro lado, en el recipiente preparamos nuestro simulacro de agua de mar, diluyendo bastante sal en ella (podemos echar sal y remover hasta que veamos que el agua no acepta más sal).

Cuando la primera remesa de agua esté congelada, la sacamos y echamos un cubito en el agua salada. Para que el efecto quede más visible, podemos sujetar el cubito al fondo "pisándolo" con un tenedor u otro cubierto. ¿Qué es lo que veremos? Que a medida que el cubito se derrita, veremos los hilillos de agua coloreada subir hacia la superficie, ya que, al ser menos densos que el agua salada, tienden a colocarse por encima de ésta. ¡Tachán!





viernes, 26 de abril de 2019

Prueba nuestros experimentos: Aire en los pulmones.

Con este experimento, todos los miembros de la familia podrán poner a prueba cómo andan de capacidad pulmonar. Además, tanto los materiales como la metodología son muy sencillos, y garantizamos que habrá una auténtica competición para ver quién puede más ¡Vamos a ello!


Necesitaremos:

* Una botella de agua de al menos 2 litros.
* Un recipiente lo bastante grande como para que quepa la botella en vertical (cuanto más profundo, mejor).
* Un tubo de goma delgado.

 
Cómo se hace

Llenamos de agua toda la botella y el recipiente (este último no hasta arriba). Cerramos la botella con tapón, la introducimos boca abajo en el recipiente y, aún bajo el agua, quitamos el tapón. Luego introducimos el tubo de goma de tal forma que uno de sus extremos quede dentro de la botella, y el otro fuera del agua.

El siguiente paso es soplar por el extremo fuera del agua. Cuando lo hagamos, al introducir aire dentro de la botella, parte del agua sale afuera, y sube el nivel del agua dentro del recipiente. Si previamente hemos hecho marcas en el recipiente, podremos cuánto ha subido el nivel, y eso nos indicará el volumen de aire pulmonar que hemos conseguido introducir en la botella. Para volver a hacer la prueba, lo único que tenemos que hacer es volcarla un poco para dejar que se llene.

Esta sencilla experiencia da juego para aprender muchas cosas, por ejemplo:

- ¿Varía mucho la capacidad pulmonar entre niños y adultos?
- ¿Y de estar tranquilos a haber estado haciendo ejercicio intenso?
- ¿Hay alguna relación entre el aire que podemos expeler de una sola vez y las pulsaciones que tenemos en ese momento?
- ¿Se pueden hacer ejercicios respiratorios para mejorar la capacidad pulmonar?




viernes, 18 de enero de 2019

Prueba nuestros experimentos: creando un arcoíris (o algo así)

En el experimento de hoy vamos a mostrar una forma muy sencilla pero vistosa de teñir vuestras servilletas de papel, y de paso que los más peques puedan crear unos arcoíris muy chulos y personalizados... ¡Vamos con ello!


   Qué necesitamos  

* Tres botes de cristal
* Pintura para el agua, o cualquier color que pueda diluirse en agua.
* Servilletas de papel
* Agua


   Cómo se hace  

En cada uno de los botes de cristal echamos agua teñida o la pintura diluida, cada uno de un color diferente y a ser posible que sea muy llamativo. Luego cogemos las servilletas de papel y las enrollamos como si quisiéramos hacer un tubo. Luego las colocamos formando arcos de tal forma que comuniquen dos vasos con colores distintos (ojo: hay que asegurarse que los extremos toquen el fondo). Poco a poco veremos cómo las servilletas van cogiendo los colores del agua...






Solo nos queda desenrollar las servilletas y dejarlas secar ¡El resultado son unos diseños de lo más chulo!

Esta absorción ocurre gracias a un fenómeno denominado "capilaridad", por el cual el agua se adhiere a las fibras del tejido o el papel y se arrastra por ellas incluso en contra de la gravedad, y se da un muchos otros sitios de la Naturaleza (como por ejemplo en las raíces de las plantas).





sábado, 29 de diciembre de 2018

Prueba nuestros experimentos

Gusanos bailarines

Hoy os presentamos un sencillo experimento de ciencias que hará las delicias de los más pequeños, que verán cómo sus chuches cobran vida propia... ¡y con materiales de lo más sencillo, que seguramente tendréis en casa!

   Qué necesitamos    


* Gusanos de gominola
* Agua
* Bicarbonato de cocina
* Vinagre
* Un recipiente transparente


   Cómo se hace    


Primero tenemos que dar un baño a nuestros gusanos de gominola. Para ello los dejaremos un buen rato en un vaso con agua en la que habremos disuelto algunas cucharaditas de bicarbonato de sodio. La idea es que se impregnen bien de éste.

Después, cogeremos nuestros gusanos y los meteremos en el recipiente transparente, que habremos llenado con vinagre. ¡Al instante veremos que las gominolas se mueven solas, rodeadas de burbujitas!


   Qué es lo que ha sucedido    


El vinagre y el bicarbonato son, respectivamente, un ácido y una base débiles. Cuando se juntan, reaccionan, provocando la liberación de burbujas de dióxido de carbono, que son las que hacen que los gusanos se agiten.


¡OJO! Después del experimento los gusanos de gominola no son comestibles. ¡Habrá que buscar otras chuches para celebrar el éxito del experimento!







miércoles, 21 de noviembre de 2018

Prueba nuestros experimentos

¡La moneda invisible!

¿Puede hacerse invisible una moneda? ¿Es cosa de brujería o de esa curiosa magia llamada "óptica"? Con este sencillo pero vistoso experimento podrás comprobarlo por ti mismo.

Qué necesitas

* Una moneda
* Un vaso de cristal
* Agua

Cómo se hace

Primero vamos a comprobar que todo está bien, que los materiales son normales y no hay nada que esté trucado. Metemos la moneda en el vaso, echamos agua y miramos el vaso de lado. La moneda está ahí ¿no? Hasta ahora no ha sucedido nada raro.

Vaciamos el vaso y repetimos, pero esta vez colocamos la moneda bajo el vaso y miramos de lado. La moneda sigue ahí. Pero cuando echamos el agua ¡la moneda desaparece! ¿Qué es lo que ha pasado? ¡Qué intríngunlis!







La explicación

Existe un fenómeno óptico llamado "refracción", que es el responsable de que la luz, al atravesar un medio diferente por el que iba antes, se desvíe. Por eso, en lugar de ir en línea recta desde tus ojos hasta la moneda, al entrar en el agua cambia el rumbo y da la impresión de que el objeto no está ahí. Es lo mismo que sucede cuando nos da la impresión de que una cuchara metida a medias en el agua está torcida o cuando algo en el fondo de una piscina nos parece que está menos hondo de lo que en realidad está.





domingo, 2 de septiembre de 2018

Prueba nuestros experimentos: la hidrólisis

Agarraos, que hoy vamos a hacer algo grande. Vamos a obtener dos gases puros a partir de un líquido, usando electricidad. Eso es precisamente lo que significa "hidrólisis": romper agua. Vamos a disociar moléculas de agua para obtener hidrógeno por un lado y oxígeno por otro, empleando, además, material asequible.

Qué necesitamos

- Una cubeta o recipiente de plástico
- Dos chinchetas
- Dos trozos de cable
- Bicarbonato sódico
- Dos tubos de ensayo
- Una cucharilla
- Una pila de al menos 9 voltios

Cómo se hace

Clavamos las dos chinchetas en el fondo de la cubeta, de tal forma que las puntas queden hacia el interior. Pelamos los dos extremos de los dos pedazos de cable, y a cada chincheta sujetamos uno de los extremos de cada cable, por la parte de afuera, dejando el otro libre.

Aparte, mezclamos dos o tres vasos de agua (depende del tamaño del recipiente) con tres cucharaditas de bicarbonato, y removemos bien. Después, echamos el agua en la cubeta. Tiene que haber suficiente para cubrir de sobra la punta de las chinchetas.

Repetimos la acción de mezclar agua con bicarbonato, pero esta vez la usamos para llenar los tubos de ensayo (pueden valer los que se dan en cualquier ambulatorio para la recogida de muestras, por ejemplo). Sería interesante que los dos tubos de ensayo fueran del mismo tamaño.

A continuación viene un paso que necesita un poco de destreza, porque hay que poner los tubos de ensayo dentro de la cubeta y boca abajo (uno rodeando cada chincheta) y sin que se nos salga el agua. Para ello, tapamos la boca del tubo con un dedo hasta que el extremo del tubo quede bajo el agua. Si lo veis difícil, ensayadlo primero aparte antes de hacer el experimento.
 
Cuando los dos tubos están ya colocados, solo nos queda conectar los extremos libres de los dos cables, uno a cada polo de la pila. De inmediato, la electricidad empezará a circular, y veréis pequeñas columnas de burbujas en cada tubo.

Qué sucede

El bicarbonato lo ponemos en el agua para facilitar la circulación de la corriente eléctrica, que es la que rompe las moléculas de agua. A medida que se destruyen las moléculas, se irá acumulando el gas resultante en la parte alta de cada tubo. Cuando se hidroliza, el hidrógeno tiene carga positiva, por lo que se acumulará en el tubo correspondiente al polo negativo de la pila, y lo contrario para el oxígeno. Puedes comprobar que la cantidad de hidrógeno es el doble que la del oxígeno. ¡Por algo la fórmula del agua es H2O!






jueves, 2 de agosto de 2018

Prueba nuestros experimentos

Fabricando un termómetro casero

Ahora que hace tanto calor, puede ser buen momento para tener un termómetro en casa. A lo mejor ya contáis con alguno, pero ¿por qué perder la oportunidad de hacer el nuestro propio? Hoy os explicamos cómo, de una forma bastante sencilla y entretenida.

Qué necesitaremos

* Una botella vacía de 50 ml
* Una pajita transparente
* Plastilina
* Agua para rellenar la botella
* Tijeras
* Bol con agua caliente
* Colorante alimentario
* Alcohol y hielo (opcional)

Cómo se hace

Haz un agujero con las tijeras en el tapón de la botella, y mete la pajita por él. Utiliza la plastilina para sellar el hueco, de tal forma que no haya escapes por él. Llena de agua la mitad de la botella y echa unas cuantas gotas de colorante alimentario. Cierra la botella, asegurándote de que la pajita llega hasta el agua.

Cuando el agua de la botella se caliente, verás cómo asciende por la pajita. Puedes comprobarlo calentando agua en el bol y luego metiendo la botella-termómetro dentro.

Pero nos faltan las rayas y los números del termómetro. Añade un poco de alcohol al agua de la botella. Pon en un cuenco agua a hervir y luego mete la botella unos diez minutos. El punto hasta donde suba el agua serán aproximadamente 100ºC. Haz lo mismo con un cuenco de hielo, y marca el punto como 0ºC. Con estas dos marcas, ya puedes poner el resto (a la mitad estarán los 50ºC, por ejemplo). También puedes ayudarte con otro termómetro.





jueves, 28 de junio de 2018

Prueba nuestros experimentos: pintando el hielo

Hoy os vamos a explicar un experimento muy sencillo pero bastante vistoso que va a encantar a los más peques de la casa. Se prepara muy fácilmente, y los resultados son realmente curiosos. Además, con el calor manipular hielo fresquito siempre apetece con el calor del verano.

Qué necesitamos

Cubitos de hielo
Agua
Colorante alimentario (mejor de varios colores)
Sal
Un cuentagotas (opcional)

Cómo se hace

Debemos tener preparados varios cubitos de hielo (normalmente siempre hay algunos en la nevera, sobre todo en esta época). Aparte, preparamos en varios frasquitos soluciones de agua con mucha sal, y en cada frasquito añadimos colorante alimentario. Estas serán nuestras "pinturas". Lo siguiente que queda por hacer es ir echando las aguas coloreadas sobre los cubitos, y veremos cómo empiezan a teñirlos ¡Qué chulo!

Qué sucede

Cuando la sal entra en contacto con el agua helada, se disuelve, y los átomos cargados disminuyen el punto de fusión - es decir, lo derriten un poco. Así, el agua salada y coloreada irá infiltrando el colorante dentro del hielo.






viernes, 1 de junio de 2018

Prueba nuestros experimentos

Una pimienta muy cobarde

Hoy os traemos un experimento ideal para los más pequeños de la casa, por su sencillez y lo vistoso del resultado. Además, como no tiene ningún componente peligroso, se les puede dejar participar más en la elaboración (siempre bajo la supervisión de un adulto responsable, claro).

Necesitaremos

Un plato hondo
Agua
Pimienta
Un poco de jabón líquido.

Cómo se prepara

Llenamos el plato hondo de agua, de tal forma que quede una superficie extensa y con un poco de fondo. Tampoco hace falta que esté casi a rebosar, para evitar que se derrame. Luego espolvoreamos la pimienta sobre su superficie, de tal forma que quede bien repartida y más o menos homogénea.

Ahora viene la parte divertida. Decimos a nuestro joven científico o científica que se ponga una gotita de jabón líquido en el dedo, y luego toque con éste la superficie del agua ¡La pimienta huye hacia los bordes del plato! ¿Qué es lo que pasa? ¿Es que le da miedo el jabón?

Por qué sucede esto

La pimienta (como cualquier otra cosa que se quede flotando en la superficie) no se hunde no solo porque sea más ligera que el agua, sino porque no consigue romper la película que forman las moléculas de agua, lo que también es llamado tensión superficial. Cuando añadimos jabón, alteramos esta primera capa de moléculas con una sustancia que no puede disolverse en el agua, y que por ello parece huir (arrastrando de paso a lo que esté flotando en ella).

Para probar más

Si nuestros peques científicos se han quedado con ganas de más, se pueden probar las siguientes cosas:

- ¿Y si en vez de pimienta echamos otras cosas que floten? ¿También se alejarán del dedo?
- ¿Y si antes de echar la pimienta añadimos un chorrito de aceite?
- ¿Y si toco con dos dedos untados en jabón en puntos distintos del plato?





viernes, 4 de mayo de 2018

Prueba nuestros experimentos

Experimentando con animales (de gominola)

En el experimento de hoy vamos a estudiar diferentes efectos de ósmosis, y para ello usaremos como sujetos de experimentación nada menos que ositos de gominola. La prueba durará toda una noche, así que hay que hacerla con tiempo.

Qué necesitaremos:

- Unos cuantos ositos de gominola (al menos ocho, más los que nos queramos comer).
- Cuatro recipientes.
- Bicarbonato sódico.
- Sal.
- Agua.
- Vinagre.

Cómo lo hacemos:

En primer lugar, seleccionamos nuestros ocho colaboradores (sería bueno que fuesen cuatro parejas de distintos colores). De cada pareja, uno de los ositos se quedará sin participar, para poder comparar los resultados. Luego prepararemos los cuatro recipientes, uno con agua y sal, otro con agua y bicarbonato, otro con agua sola y otro con vinagre. Para las disoluciones, la proporción es aproximadamente de una cucharada para un vaso de agua.

Cuando tengamos las cuatro "piscinas" preparadas, cogemos a los cuatro voluntarios y los metemos en ellas durante toda una noche. A la mañana siguiente, observaremos los resultados, comparándolos con sus respectivos compañeros "control".


Nuestros ositos después de la experiencia



Qué ha pasado:

El responsable de lo sucedido es un fenómeno llamado "ósmosis". Lo que pasa es que el disolvente (el agua) se mueve hacia donde hay más concentración. El osito que ha pasado la noche en agua sola, se habrá hinchado, al igual que el que ha estado en bicarbonato (solo que en este último caso además se ha decolorado). En el caso del osito del agua con sal, la concentración es mayor en el exterior, así que el osito se habrá deshidratado (en el de nuestra foto no se nota mucho, seguramente por no haber echado suficiente sal en el agua). En cuanto al osito que estuvo en vinagre, lo que pasa es que el vinagre (ácido acético) afecta a las proteínas gelificantes que le dan forma, desnaturalizándolas y deformando la gominola... en fin, nadie dijo que trabajar para la ciencia fuera fácil.

¡OJO! ¡Que a nadie se le ocurra comerse los ositos de gominola después del experimento!




miércoles, 17 de enero de 2018

Prueba nuestros experimentos: la atracción del vacío

En el experimento de hoy vamos a ver cómo el agua de un plato sube en contra de la gravedad sin que nosotros hagamos nada para ayudarla. Nada... salvo usar una vela y un vaso de cristal. ¿Os pica la curiosidad? ¡Pues vamos allá!

Necesitaremos:

- Un plato hondo
- Una vela de cera (no hace falta que sea muy grande)
- Un vaso de cristal (tiene que caber la vela dentro, puesta de pie)
- Un poco de agua

Cómo se hace

Primero debemos sujetar la vela al fondo del plato hondo. Para ello, lo mejor es encenderla y con la misma cera que gotea, pegarla al plato. Ojo: este paso debe hacerse siempre en presencia de un adulto responsable, que hay fuego por medio.

Una vez que tengamos nuestra vela pegada al plato y encendida, echamos agua en el plato, la que queramos siempre y cuando no rebose, que no es cuestión de mojar la mesa.

Después colocamos el vaso boca abajo y apoyado en el plato, encerrando la vela en una campana de cristal. Y a esperar.

Qué ocurre

Dependiendo de cómo de grande sea el vaso respecto a la vela, tarde o temprano la vela se apagará ¡y el agua empezará a entrar dentro del vaso como si algo la estuviera empujando!

Por qué sucede

La vela se apaga porque el fuego necesita oxígeno para arder. En cuanto la llama agota el oxígeno dentro del vaso, se extingue por sí sola. El agua sube no porque algo la empuje desde fuera, sino porque hay un efecto de vacío formado por el oxígeno consumido la succiona ¡Qué cosas!




jueves, 4 de enero de 2018

Prueba nuestros experimentos: cómo fabricar plástico

El plástico que usamos todos los días se crea a partir de derivados del petróleo. El que os vamos a mostrar hoy es mucho más ecológico, porque podéis fabricarlo a partir de leche y vinagre. Es muy fácil de hacer, y en cuanto lo pruebes seguro que querrás preparar más.

Qué necesitamos:

- Leche
- Vinagre
- Un cazo o un recipiente para microondas
- Una cuchara de madera
- Un colador
- Unos moldes (opcional)

Cómo se hace

Primero tenemos que calentar aproximadamente una taza de leche (si queremos fabricar más plástico, podemos echar más leche, pero primero prueba con poca cantidad). Para calentarla podemos hacerlo al fuego (siempre con la supervisión de un adulto responsable) o en un microondas, en un recipiente adecuado. Tenemos que calentar hasta el punto en que la leche empiece a hervir.

Cuando esté a la temperatura adecuada, añade cuatro cucharadas de vinagre blanco y revuelve. Verás que empiezan a formarse grumos (eso sucede porque el vinagre retira de la leche una proteína llamada caseína, que comienza a coagular). 

Cuando veamos que no se forman más grumos, vertemos el contenido a través de un colador, para separar los grumos del líquido. El líquido lo podemos descartar. Los grumos los exprimimos bien para eliminar toda la humedad posible. Colocar el material sobre toallitas de papel secante ayuda.

Más o menos durante la primera hora podremos moldear nuestro "plástico" ecológico (¡esperad a que la masa se enfríe un poco, u os quemaréis!). Podemos usar moldes como los que se emplean para las galletas, o darles formas a nuestro gusto. Cuando se haya secado del todo (tarda unos cuantos días, hay que ser pacientes) y haya perdido maleabilidad, tendremos nuestros adornos y figuritas de plástico que podremos decorar al gusto.

Podéis echar colorantes alimentarios a la mezcla para conseguir plásticos de colores, o brillantina ¡Las posibilidades son tantas como las que os dé vuestra imaginación!




martes, 12 de diciembre de 2017

Especial Navidad: Prueba nuestros experimentos

Fabricando nieve artificial

Hoy os proponemos un sencillo experimento en el que, a través del concepto de disolución saturada, vamos a crear algo muy muy parecido a la nieve auténtica.

Solo necesitaremos:

- Agua
- Bicarbonato sódico
- Un bol o recipiente similar
- Brillantina plateada (opcional)

En el recipiente, iremos mezclando el agua con el bicarbonato, pero de tal forma que el primero no se quede muy diluido ni pulverulento. La idea es conseguir una textura grumosa y suave, parecida a la de la nieve, que se logra cuando la disolución de agua con bicarbonato está sobresaturada. El resultado es una masa blanca que no solo se parece a la nieve a la vista, sino también al tacto ¡Incluso se mantiene fresquita!

Lo mejor es que es un experimento tan sencillo que se puede hacer con los peques, y no sucede nada si algo se les va a la boca, porque los ingredientes son inofensivos (ojo: no se trata de comerlo a cucharón, que puede sentar mal; solo decimos que si se les escapa y comen un poco, no pasa nada).

Opcionalmente, podemos echar algo de purpurina en la masa, para recrear los brillitos de la nieve.

Si queremos conservar nuestra nieve, podemos hacerlo guardándola en recipientes herméticos: mientras se mantenga la humedad, nuestra nieve seguirá como el primer día.




viernes, 13 de octubre de 2017

Prueba nuestros experimentos

Crea tu propio minitornado

Los tornados son fenómenos meteorológicos impresionantes pero peligrosos. Por eso os vamos a enseñar a fabricar vuestro propio tornado, de dimensiones más manejables, pero no por ello menos vistoso. 

Necesitarás:

Una botella de plástico transparente (con tapón)
Un poco de brillantina
Unas gotas de lavavajillas
Agua

Cómo se hace:

Llena la botella con agua hasta los tres cuartos de su capacidad. Luego echa unas gotas de líquido de lavavajillas y espolvorea la brillantina (que hará que nuestro tornado sea más fácil de ver). Luego tapa la botella, dale la vuelta y, cogiéndola por el cuello, haz unos cuantos movimientos circulares en vertical. Cuando detengas la botella, verás que se forma un pequeño remolino dentro del agua. Esto se debe a que tus giros han imprimido al conjunto fuerza centrífuga, que hace que las partículas tiendan a alejarse del centro de un movimiento circular.




sábado, 23 de septiembre de 2017

Prueba nuestros experimentos: piñas meteorólogas

Hay otras formas de predecir el tiempo aparte de consultar el parte meteorológico. ¿Sabías que mirando las piñas de pino también te pueden servir?



Necesitaremos:

Unas pocas piñas de pino o abeto
Un poco de agua



Observemos primero las piñas cuando están secas. Veremos que tienen un aspecto como éste:






Luego las metemos en el agua, las sacamos y dejamos reposar media hora. Ahora las veremos así:






Cuando pase suficiente tiempo y terminen por secarse del todo, sus escamas o brácteas volverán a abrirse. La piña, incluso cuando está ya separada del árbol, actúa como un detector de la humedad ambiental. Esto es así por una sencilla razón: la función de las piñas es guardar las semillas, que se dispersan mejor cuando el tiempo está seco. Por eso, si hay mucha humedad en el ambiente (porque haya llovido hace poco o esté para llover), las escamas se cierran para proteger la semilla, y se abren cuando baja la humedad.





martes, 25 de julio de 2017

Prueba nuestros experimentos: No suena igual

Seguro que alguna vez te has preguntado por qué tu voz suena tan rara cuando la oyes grabada, y te dices a ti mismo "yo no hablo así, ¿no?". Bueno, la respuesta es sí y no a la vez. Cuando hablamos, nuestra voz nos llega a través del aire (como le pasa a todos los demás), pero también por la vibración de los huesos internos, que capturan mejor los tonos graves. En el sencillo experimento que os proponemos hoy, veremos que el sonido no se transmite igual a través de los sólidos que por los gases.

Materiales

- Una percha metálica
- Dos trozos de cordel

Cómo se hace

Atamos cada trozo de cordel a cada uno de los extremos de la percha, y luego enrollamos las puntas libres de los cordeles a nuestros dedos índice.

A continuación, golpeamos con la percha a otro objeto, de tal forma que el metal de la percha resuene un poco, y nos fijamos en el sonido que produce. Después, repetimos la experiencia, pero en esta ocasión nos metemos los dedos con los cordeles en los oídos e intentamos que los cordeles estén tensos (tendremos que pedirle a alguien que coja la percha), y comparamos la diferencia en la percepción de los sonidos.

Esto sucede porque la segunda vez, las ondas nos llegan no solo a través del aire, sino de la vibración del cordel (que es sólido). Si lo has hecho bien, seguramente percibas el sonido un poco más grave.





martes, 16 de mayo de 2017

Prueba nuestros experimentos: cómo poner un huevo de pie

Material necesario:

- Un huevo duro
- Un huevo crudo
- Un plato llano

Poner de pie un huevo no es tan difícil como parece. Te bastará con hacerlo girar suavemente con los dedos sobre el plato. El huevo girará de pie y mantendrá esta posición mientras dé vueltas. Pero no todos los huevos pueden girar igual, únicamente lo conseguirás con un huevo duro, que es un sólido rígido y, una vez que empieza a girar, la inercia lo mantiene girando hasta que se consume toda su energía. El huevo sin cocer está lleno de líquido que se mueve en el interior cuando gira y se resiste a la acción de girar porque tiene más inercia.