Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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jueves, 16 de mayo de 2019

Debates de andar por clase

El otro día, en una clase de Ciencias de la Tierra de Bachillerato, estábamos explicando el tema relativo a los espacios protegidos, y cuando se mencionó el punto de cómo gestionar las visitas del público general a estos lugares de gran valor ecológico, uno de los alumnos propuso: "¿Y por qué no prohíben la entrada a la gente y así se conservan mejor?".

La cuestión no es ninguna tontería. Está claro que, en lo que se refiere a degradar el valor de un paisaje, los seres humanos nos las pintamos solitos. De hecho, si es necesaria la figura de espacio protegido es para evitar que las actividades de origen antrópico perjudiquen los valores geológicos, faunísticos o botánicos de ese paraje. Entonces ¿por qué arriesgarse a que entre los visitantes haya individuos de poca educación y menos vergüenza que arrojen basuras, se comporten de manera irrespetuosa, causen desperfectos o incluso provoquen por negligencia accidentes e incendios?

La respuesta, a nuestro modo de ver (y así lo expusimos en clase) es muy sencilla. Visitar un espacio natural protegido deja una impresión en quien lo hace. Y en esas emociones es donde reside el secreto de la concienciación. Podemos leer todo lo que queramos sobre la biodiversidad de un ecosistema y sobre las razones que apoyan su conservación, pero lo que realmente "convence" es el lenguaje de la emoción (algo que sabe muy bien cualquier publicista). Y para que alguien se sienta impresionado y conmovido no vale ver algo en una pantalla, paupérrimo sustituto de la realidad, sino estar allí, oler, escuchar, perder la mirada, tocar, recorrer y admirar.

También es evidente que esto no puede hacerse sin control. Por desgracia, formamos parte de una especie que no puede fiarse de sí misma, y entre las personas que entren en uno de estos santuarios siempre habrá irrespetuosos carentes de sensibilidad que se piensen que en la Naturaleza pueden hacer lo que les venga en gana. Por eso, cada lugar, y en función de la vulnerabilidad del medio, escoge sus propios métodos de gestión: visitas guiadas por personal del parque, acceso a determinadas zonas restringiendo otras, limitar el cupo de personas por día, etc. Ojalá pudiese ser todo más libre y sencillo, pero hay que ser razonables.

La Naturaleza es de todos, y eso significa dos cosas: que tenemos derecho a vivirla y disfrutarla, pero que en ocasiones también tenemos el deber de sacrificar un poco de esa libertad por su propio bien. Cuando tengamos oportunidad, vivamos la experiencia de caminar por alguno de estos santuarios protegidos, pero siempre con mucha cabeza y aún más corazón.




viernes, 10 de mayo de 2019

Viajando con Hank




"¡Hola, coleguillas bosquienanos! Aquí sigo con mis periplos por los lugares naturales más bonitos de la Tierra. ¿Sabéis a dónde me he ido esta vez? No, aunque lo parezca, no es la luna u otro planeta, sino al alucinante...




El Parque Nacional de Timanfaya se encuentra en la isla de Lanzarote, en las Canarias. Cuando uno llega allí, tiene la impresión de estar en otro mundo... Casi esperas ver algún astronauta, o algún dinosaurio; y es que aquí se han rodado muchas películas de las que necesitan recrear la superficie de Marte o algún ambiente prehistórico. Y no es para menos, porque la tierra volcánica y negra, la vegetación escasa pero adaptada a la aridez, y los tremendos volcanes son algo que impactan.

Todo esto está lleno de volcanes, grandes y pequeños, de los cuales el más grande es el Timanfaya. Y no penséis que están muertos, no. La última erupción fue en 1824, y menos de doscientos añitos no son nada para estas montañas. En algunos sitios del parque te hacen demostraciones para que veas el calor que aún hay bajo la tierra: chorros de vapor y escoria que casi quema cuando la coges atestiguan que estos volcanes, lejos de estar muertos, solo están echándose una siesta. ¡Esperemos que remoloneen muchos años más!

Y como los seres humanos aprovechan todo, en el restaurante del parque puedes comer carne asada no al fuego, sino con el calor directo que brota de las entrañas de la Tierra... ¡qué cosas!

Quizás no tenga la belleza verde y exuberante de una selva o un bosque, pero cualquiera que lo haya visitado admitirá que posee un encanto único, un paisaje singular y distinto a todo lo que hayas visto ¡A no ser que vengas de la Luna!"




domingo, 7 de diciembre de 2014

Pateando por Las Tablas de Daimiel

Hoy hemos pasado el día pateando por Las Tablas de Daimiel. Llegamos prontito y aun así estaba eso a rebosar de coches y gente por todas partes. El frío ha sido uno de los protagonistas de la jornada, ya que la helada nocturna ha dejado temperaturas más gélidas que en días anteriores. Debido a la gran afluencia de público poder avistar aves se hacía complicado aunque no imposible, y numerosas han aparecido por las charcas de los alrededores. Grullas, anátidas varias, buitrones, urracas, garzas, gaviotas, petirrojos, lavanderas, aguiluchos, mirlos, ruiseñores, mosquiteros y otros tantos han ido poblando nuestros ratos de mirar por los prismáticos. Después de pasar gran parte del día por allí en un ratito que nos quedaba hemos decidido asomarnos a otra laguna cercana en el término municipal de Villafranca de los Caballeros. Estas son algunas imágenes, esperamos que os gusten:



 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 








 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

lunes, 6 de agosto de 2012

Un cuento más: de pastores y lobos

Hace ya bastante tiempo que en otro de nuestros blogs, Territorio Apátrida, publicamos este cuento. Como estos días se está comentando mucho que existe la posibilidad de que se haga una batida contra lobos en Picos de Europa, con este cuento, que trata sobre un lobo y un pastor, queremos hacer ver nuestro aprecio por estos animales. 

Muchos pastores y ganaderos se manifiestan en contra del lobo, con el argumento de que sus ovejas salen perjudicadas. Pero hay otros que no, como mi padre, que han convivido de forma cercana con esta especie y no muestran esa impresión. Además de ser un noble animal, es parte de la naturaleza y como tal tienen que existir para que los ecosistemas no se vean alterados. Sin depredadores los herbívoros aumentan sus poblaciones de forma vertiginosa. 

No hagamos del lobo un animal estigmatizado. Félix Rodríguez de la Fuente decía sobre el lobo: "los hombres tenemos una relación de eterna sentimentalidad con el lobo, pues "el odio y el amor son sentimientos". Con el lobo nunca ha habido medias tintas: o se le ama o se le odia." 



Con Cariño para un animal tan bello este cuento...