Gloria Fuertes
Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,Melancolía
Me siento, a veces, triste
Manuel Machado
El erizo y la eriza
Iba un erizo
andando por el Polo.
Iba muy triste
(no porque fuera erizo),
iba triste porque estaba solo.
-Aquí me moriré de frío,
sin una amiga, sin un amigo,
sin una comida, sin un abrigo,
aquí me moriré de frío.
Se me están helando las púas,
se me están helando los pinchos.
Nieva y nieva,
y sin una bufanda
y sin una madriguera.
¿Cuándo vendrá la primavera?
Me lanzo a lo desconocido,
sea lo que Dios quiera.
(El erizo
una bola se hizo,
y rodó por la ladera)
Pasaron muchos días
y el erizo se despertó,
se desenroscó,
abrió un ojo,
sacudió el hocico,
comió unas florecitas
y ya no tenía frío.
Era una soleada mañana,
la nieve se quedó arriba
en los picos de la montaña.
En esto vió a otro erizo
igual que él.
-¡Cielos! ¡Un hermano! ¡Qué alegría!
-¡No soy un erizo, soy una eriza!
La eriza y el erizo
por fín se casaron.
Y se dieron un abrazo
con mucho cuidado.
Gloria Fuertes
¡Pobre burro!
¡Pobre burro!
El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.
¿qué culpa tiene el burro de ser burro?
En el pueblo del burro no hay escuela.
El burro se pasa la vida trabajando,
tirando de un carro,
sin pena ni gloria,
y los fines de semana
atado a la noria.
El burro no sabe leer,
pero tiene memoria.
El burro llega el último a la meta,
¡pero le cantan los poetas!
El burro duerme en cabaña de lona.
No llámar burro al burro,
llamarle "ayudante del hombre"
o llamarle persona.
Gloria Fuertes
Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.
Jorge Luis Borges
Para vosotros, este fragmento del libro "El espejo en el espejo", de Michael Ende. Un libro imprescindible para todos los que admiráis al autor alemán de "La Historia Interminable" y "Momo", entre otros. Dadle al play, cerrad los ojos, y dejaos llevar por vuestros sueños...
Ya empieza a apretar el calor y para combatirlo no hay nada mejor que refrescarse a la orilla de un río... Con este PRECIOSO poema de José Ángel Buesa que lee Almu esperamos conseguirlo y a la vez despertar en vosotros la magia de las bonitas palabras del autor. Dadle al PLAY.
Cuándo llegará el verano...
¿Cuándo llegará el verano?
Rafael Alberti
La pata mete la pata
La pata desplumada, cua, cua, cua,
como es patosa, cua, cua, cua,
ha metido la pata, cua, cua, cua,
en una poza. ¡Grua!, ¡grua!, ¡grua!
En la poza había un cerdito vivito y guarreando,
con el barro de la poza, el cerdito jugando.
El cerdito le dijo: saca la pata, pata hermosa.
Y la pata patera le dio una rosa.
Por la granja pasean comiendo higos.
¡El cerdito y la pata se han hecho amigos!
De "El libro de los Monicacos", de Michael Ende, os traemos hoy este genial y divertido poema titulado... "El Oráculo". ¡Si tenéis peques, no dudéis en pasároslo pipa con ellos intentando recitarlo!
Una araña paciente y silenciosa
Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma.
Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando si cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio, oh alma mía.
Walt Whitman
Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran
ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda
aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha
Mario Benedetti