Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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domingo, 18 de diciembre de 2016

Especial Navidad: Cuadernos de botánica




Siendo las fechas que son, la elección del musgo para un "Cuaderno de botánica" se comprende bien. 
Sin embargo, debemos hacer antes algunas aclaraciones sobre el tema antes de empezar a hablar de sus propiedades, muchas más de las que seguramente nos imaginamos.

No hay una planta llamada "musgo". En realidad es todo un grupo de plantas, llamadas técnicamente "briófitas", formadas por organismos vegetales carentes de tallos, raíces u hojas auténticas. Tampoco poseen vasos conductores, lo que les impide alcanzar la talla de las plantas superiores. Solamente en la Comunidad Autónoma de Murcia, en la Península Ibérica, hay unas 200 especies.

Los musgos crecen a menudo formando tupidas alfombras en los suelos de muchos montes. Estos tapices ayudan a retener el agua de las lluvias como si fueran una esponja, protegen los suelos de la erosión, favorecen la formación del suelo para que luego se asienten otras especies vegetales, absorben contaminantes de la atmósfera, colonizan suelos vírgenes, aumentan la disponibilidad de nitrógeno del suelo y actúan como un microhábitat para muchas especies animales y microbianas del suelo.

Pero por si todo esto fuera poco, los musgos también tienen usos medicinales. Se emplean en la fabricación de muchos ungüentos y aceites, tratamientos de enfermedades de tipo metabólico y estudios sobre trastornos de tipo tumoral. Además, hay especies con propiedades antiinflamatorias, contra quemaduras, eccemas, jaquecas y otras molestias.

Así que ya veis: los musgos son muy útiles allí donde están. ¡Para los belenes, el musgo artificial queda igual de bonito!






martes, 3 de febrero de 2015

A las ricas fresas

Aunque aún falta un poquito para que las fresas sean una fruta de temporada, en algunos rincones del mapa ya se pueden disfrutar. Por si no lo sabéis, además de la planta cultivada también hay fresales silvestres. Las fresas tienen muchas propiedades: antioxidantes, antiinflamatorias, son fuente de vitaminas, tienen manganeso, etc.

En la naturaleza las podemos encontrar en algunos rincones húmedos.



Fresal silvestre





Próximamente haremos alguna receta con fresas...
¡ No os lo perdáis !






martes, 3 de junio de 2014

Algunas plantas medicinales

Abedul: árbol propio de los bosques húmedos y turbales, fácilmente identificable por su corteza, a veces ligeramente rosada o verde pálido y que al desprenderse descubre coronas de color antracita. La base del tronco es gris y rugosa, las ramas presentan pequeñas verrugas. Sus hojas son caducas y de bordes dentados, que se tornan de color amarillo oro en otoño; de flores amarillas. La decocción de hojas y yemas de abedul, a razón de 100 gramos por litro de agua, es diurética y purificadora, y disuelve el ácido úrico. Indicado para la hidropesía (retención de líquidos), artritis, reuma, uremia, inflamaciones renales y urinarias.


Acacia: árbol rústico de climas cálidos. Su tronco es rugoso y sus hojas caducas; sus flores, de color blanco o rosa, recuerdan con su aroma el de las flores del naranjo. Sus frutos recuerdan a las judías. El ungüento de flores de acacia se emplea contra la migraña, y el cocimiento de la raíz de este árbol combate la tuberculosis. 

Acebo: arbusto o árbol que alcanza de 3 a 10 metros de altura. Su corteza es lisa y tiene hojas de color verde oscuro por el haz y verde pálido por el envés. Sus flores son pequeñas y blancas. Sus frutos son bayas esféricas de color rojo vivo que maduran en otoño y siguen presentes en invierno. Indicado par el reumatismo, artritis, bronquitis crónica y fiebres intermitentes. 


Achicoria: planta vivaz rígida, muy común en los terrenos baldíos y lugares secos. Se reconoce por sus tallos duros poco ramificados y sus flores de hermoso color azul intenso. Indicada para insuficiencia renal, astenia, reuma, estreñimiento, afecciones hepáticas, diabetes, edemas y gusanos intestinales.

 



jueves, 10 de enero de 2013

Cuadernos de Botánica: el quejigo


El quejigo (Quercus faginea) es un árbol que puede llegar a alcanzar unos 20 metros de altura. Sus hojas tienen  textura coriácea y cuentan con el borde de forma irregularmente ondulada. Son de carácter marcescente. 

Cuando llega la primavera, hacia los meses de marzo o abril aparecen las flores, siendo muy poco llamativas. El fruto es en forma de bellota. Predomina principalmente en suelos calizos, con ambientes aireados y frescos, en bosques de umbría. Está estrechamente emparentado con las encinas y los robles, compartiendo el género Quercus. Posee más agallas que el roble melojo, aunque son más pequeñas.

Es una especie muy rica en taninos, sobre todo sus hojas, corteza y agallas. Los taninos tienen gran capacidad astringente.

  CURIOSIDADES  

Tiene valor forrajero, como pasto durante el verano. Con su corteza se curtían los odres de agua de piel de cabra.





miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuadernos de Botánica: El escaramujo

El rosal silvestre, también conocido como escaramujo, es una planta con bastantes usos.

Sus frutos tienen cantidades muy altas de vitaminas, que son absorbidas sin dificultad por el organismo. Sobre todo contiene vitamina C, de hecho posee cinco veces más que un limón.

Por su alto contenido en taninos los escaramujos son un remedio suave para la diarrea, siempre que no se ingieran demasiados. Son ligeramente diuréticos, disminuyen la sed y alivian inflamaciones gástricas. La destilación de los pétalos se utilizaba como antiinflamatorio ocular en un preparado que se denominaba "agua de rosas".


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Su nombre científico de Rosa canina proviene de la creencia de que la planta podía curar mordeduras de perros rabiosos por la similitud de sus aguijones con los dientes de los perros.