Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Por Patones de Arriba

Los que nos conocéis, sabéis que no nos gusta que la casa se nos caiga encima, así que, como la previsión del tiempo era buena, decidimos hacer una escapada previa al puente de Todos los Santos, y pusimos rumbo a uno de los pueblos más bonitos de España: Patones de Arriba. Enclavado en la sierra norte de Madrid, este pequeño pueblecito lleno de encanto acoge a muchos visitantes, tantos, que si se quiere disfrutar bien de sus empedradas callejuelas es mejor hacerlo en día de diario y madrugando un poquito, porque en determinadas fechas se convierte en una auténtica romería. Si a eso se le añade que no es posible acceder al pueblo en coche y los aparcamientos a la entrada no son demasiado grandes, razón de más para habernos acercado hoy miércoles.

Hay muchos sitios chulos para visitar desde aquí. En su momento, ya estuvimos en las Cárcavas del Pontón de la Oliva, y para hoy habíamos escogido la Senda de Genaro, una ruta de dificultad fácil cuyo "track" os ponemos a continuación para mayor detalle.




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El camino discurre en pleno monte mediterráneo. Seguramente en verano no sea muy buena opción, porque no hay casi sombra, pero en el entretiempo del otoño o la primavera es ideal. Jaras pringosas, higueras, torviscos, escaramujos, encinas... todas ellas sobre un terreno de calizas y sobre todo pizarras, que tanto material han aportado para la construcción de las casas del pueblo. Además, ni qué decir tiene que los pajaritos estaban en plena efervescencia, trinando acompañándonos todo el camino, aunque se han mostrado bastante tímidos a la hora de posar para las fotos. Aún así, hemos visto petirrojos, mirlos, mosquiteros, rabilargos, currucas y los siempre ufanos gorriones. ¡Ah, y un ratón de campo, que ha atravesado el sendero como una exhalación, dejándonos con la boca abierta! Y aún ha habido alguno, más tímido todavía, que solo ha dejado tras de sí su rastro en forma de un colorido y bien plantado excremento. Cuando tengamos un rato, intentaremos averiguar quién pudo haber sido su dueño, que la labor del naturalista también tiene sus ratos detectivescos...

Aquí os dejamos con las fotos que hemos podido tomar durante la mañana. Esperamos que sirvan para animaros a acercaros a este singular rincón de la sierra madrileña donde se puede pasar un buen día en contacto con la naturaleza y con un pueblo realmente de ensueño.





















 
























































































































































































 












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