¿Es una broma? ¿Un bicho extraño? ¿Un minialienígena? ¡No! Es nada más y nada menos que una agalla de Trigonaspis mendesi que encontramos el otro día en el campo. Para los que no sepáis qué es una agalla, os lo explicamos en esta entrada. Trigonaspis es un pequeño insecto que prefiere los quejigos para poner sus huevos, y sus agallas, con esa forma de "Y", como una diminuta lengua de serpiente, color marrón o rojizo, son indistinguibles. Si vas atento, es posible que encuentres alguna. No es fácil, pero a la vista está que se puede ¡Suerte!
Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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domingo, 10 de octubre de 2021
sábado, 1 de junio de 2019
Encuentros en la tercera fase...
La Naturaleza nos depara siempre sorpresas, incluso cuando nos encontramos dando un simple paseo por una zona de ribera. Cierto es que, debido a la hora del día, al calor y a que el sitio estaba lleno de domingueros, aves e insectos, lo que se dice, no había muchos. Pero hete aquí que nos llama la atención una manchita roja en una de las hojas de un majuelo, y al acercarnos a mirar, nos encontramos con esto:
¿Qué narices es ESO? ¿Huevos de algún bicho raro? ¿Alguna agalla? ¿Un extraño alienígena reproduciéndose sobre nuestros árboles para conquistar la Tierra? Una vez que encontramos uno, nos empezamos a dar cuenta de que hay más en otras hojas y otros árboles cercanos ¡Qué miedo! Como podéis suponer, sacamos la foto deseosos de ponernos a investigar en cuanto llegáramos a casa, y así poder contaros el hallazgo.
Íbamos con la idea de que se trataba de una agalla. Para los que no sepáis qué son, os invitamos a echar un vistazo en esta entrada. Sin embargo, cuál sería nuestra sorpresa al descubrir y comprobar por varias fuentes que no, que no es una agalla, sino UN HONGO. Concretamente, Gymnosporangium sabinae, un basidiomiceto que también ataca a sabinas y enebros. ¿Quién iba a decir que esa cosa naranja con apéndices marrones iba a estar emparentada con nuestras queridas setas? ¡Sorpresas te da la vida!
sábado, 1 de septiembre de 2018
Una mañana por el Parque Nacional de Cabañeros
Los lectores habituales del blog sabéis que tenemos un vínculo especial con el Parque Nacional de Cabañeros. Por eso no es de extrañar que hayamos querido volver allí para nuestra cita anual. En esta ocasión, con una reserva que puede hacerse a través del teléfono del Parque, acordamos una visita guiada por el entorno de Gargantilla, en la zona oriental de Cabañeros. Además, nos llevamos la grata sorpresa de que el guía era uno de nuestros viejos y queridos amigos del lugar.
Las rutas de Gargantilla muestran una cara del Parque Nacional que no todo el mundo conoce. El nombre de Cabañeros suele evocar dos palabras: "raña" y "ciervos". Sin embargo, el paraje también cuenta con zonas de monte cerrado, jarales, robledales, quejigares y encinares, salpicados de madroños, jaguarzos y otras especies vegetales más exóticas, como los loros (en serio, hay una planta que se llama así, de nombre científico Prunus lusitanica). Si además tienes la suerte de ir junto a Gilfer, nuestro querido guía, se descubre entonces un mundo oculto de líquenes, musgos, setas, agallas y otras curiosidades.
Aunque nos ha hecho algo de calor, ha estado compensado de lejos por todo lo positivo de la mañana. Hemos podido ver, entre otras cosas, fósiles, mariposas del madroño (y otras especies), dos jabalíes jovencitos que se nos han cruzado en la carretera, varias ciervas y buitres (uno de ellos un buitre negro bien cerquita, que para eso hoy era el Día del Buitre). Y es que Cabañeros es un lugar siempre lleno de encanto, y por eso volvemos una y otra vez a él, sin cansarnos nunca.
Os dejamos con las fotos de la jornada. Para verlas en grande solo tenéis que pulsar con el ratón sobre ellas.
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| Con mucha ilusión para afrontar la jornada |
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| Observando el entorno |
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| Una pluma de cárabo |
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| En el tronco, unos diminutos y peculiares líquenes |
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| Un viejo árbol que cayó respetando a sus compañeros |
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| Un liquen de pulmonaria |
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| Una charca un poco seca ideal para jabalíes |
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| Leyendo la historia en los estratos |
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| Un fósil de un cnidario del Cámbrico |
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| Más fósiles ocultos en la roca |
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| En cualquier lugar hay sorpresas |
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| Detalle de los diminutos líquenes que os mostramos antes |
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| Una reunión de mariposas del madroño |
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| Una hoja con muchas agallas |
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| Muda de araña |
miércoles, 10 de agosto de 2016
Unas cuantas fotos más
Seguimos aportando más fotografías para enseñároslas.
Si queréis verlas en grande, solamente tenéis que pulsar sobre ellas.
domingo, 13 de marzo de 2016
Al loro con Teodoro
¿Te han dicho alguna vez que "tienes agallas"? Esta expresión es sinónimo de demostrar valentía para algo, y tiene un origen bastante curioso que seguramente no te esperarías. Vamos a ello.
¿Qué son las agallas? Lo primero en lo que uno pensaría es en las agallas de los peces, esa zona justo después de la cabeza, donde al levantar el opérculo veríamos las branquias. Pero esto no parece muy relacionado con mostrar valor. Precisamente, los únicos peces que podrían asociarse con la idea de fuerza o carácter, los tiburones, no tienen agallas (aunque sí branquias).
Resulta que el dicho se refiere a otro tipo de agallas, las que algunos insectos, al picar a determinados árboles, provocan que se formen en las ramas o las hojas. Suelen tener formas diversas, pero las más comunes, las de robles y encinas, parecen pequeñas pelotas, que el saber popular, con cierta picardía, comparó con los testículos. Por eso, "tener agallas" sería una forma menos malsonante para referirse a las partes vergonzosas de un hombre, en las que, inexplicablemente, tantos han situado las cualidades de la valentía y al arrojo.
martes, 15 de septiembre de 2015
Hay que tener agallas...
Seguro que las has visto por el campo, pero no sabías qué eran. O bien las has confundido con algún fruto o una flor. Pero no, son algo muy distinto. Estamos hablando de las agallas.
Las agallas en realidad no son una formación natural de la planta, sino que están provocadas por insectos concretos, que son llamados con el término genérico de "inductores de agallas". Diversos árboles o plantas, picados por distintos insectos, forman agallas variadas.
La cosa es como sigue: el insecto, normalmente un himenóptero sírfido o cinípedo, deposita sus huevos en el tejido de la planta. En contacto con ellos, se provocan rotura de las paredes celulares, lo que evoluciona en una reacción tumoral, diferente según las sustancias químicas que se liberen, pero en general hay un efecto de hipertrofia que se traduce en abultamientos bastante vistosos.
Los entomólogos diferencian dos partes en la agalla, una interna que es en la que quedan englobados los huevos del insecto, y otra externa, que suele actuar de cubierta protectora. El insecto, obviamente, sale ganando, porque su prole queda protegida hasta que eclosiona, se abre paso a través de la agalla, y se marcha ufano de la cuna donde ha nacido.
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| Una agalla de fresno |
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| Agalla de rosal, provocada por el himenóptero Diplolepis rosae |
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| Clásicas agallas de Andricus quercustozae |
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| Agalla formada en un álamo |
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| Agalla de Andricus quercustozae, recién formada |
martes, 31 de julio de 2012
Ruta: Daganzo y Fresno del Torote - II -
Ayer os contamos la primera parte de la excursión por Daganzo de Arriba y Fresno del Torote. Como os habíamos adelantado en la anterior entrada, hubo un hallazgo que nos sorprendió bastante: encontramos unos restos de un erizo comido por algún animal.
Tanto la piel llena de pinchos, como diversos huesecillos y mucho pelo suelto nos hicieron detenernos a examinar mejor qué es lo que había podido ocurrir con él. Vimos también varias egagrópilas cerca, lo cual indicaba que podía haber servido como alimento para una rapaz. Nuestro erizo Pinchitos, ante un tema tan espinoso, se sintió un poco triste... pero se probó la piel para ver si le quedaba bien.
El resto de las fotos fueron tomadas en diferentes momentos del día. Desde la imagen del incendio cerca de la iglesia del pueblo, hasta una de una agalla de un chopo que estaba lleno de tumores duros y con el aspecto de coliflores pequeñas, y otras muchas, las podréis ver a continuación. Os dejamos con ellas.
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| Piel, pelo y huesos de un erizo También egagrópilas de una rapaz |
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| Pinchitos se prueba la piel de erizo... |
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| ...Y le queda muy bien |
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| Incendio en el bosque de ribera |
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| Una retama de cerca |
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| Agalla de chopo |
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| ¡ Parece una coliflor ! |
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| Golondrina |
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| Otra composición |
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| Iglesia de Fresno del Torote |
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| Contra el fuego |
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