Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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martes, 28 de febrero de 2023

Al loro con Teodoro

¿Qué significa "cnidocito"?

"Cnidocito" hace referencia a un tipo de célula venenosa exclusiva del grupo de los cnidarios (antes llamados celentéreos) y que, para que nos entendamos, incluye a las medusas, pólipos, anémonas y corales. ¿Te has fijado que tanto el nombre de la célula como el del grupo tienen la raíz "cnidos"? Viene del griego, y significa "ortiga" o "urticante", porque como bien sabrá cualquiera al que le haya picado una medusa, la sensación que produce el roce con estas células venenosas se parece al escozor de una ortiga ¡aunque mucho más doloroso! La terminación "cito" también viene del griego, y significa "célula", y la encontrarás en otras palabras como "eritrocito" o "linfocito".




lunes, 7 de febrero de 2022

Al loro con Teodoro

Hoy vamos a ver de dónde provienen los nombres comunes de algunas aves. Echa un vistazo ¡A lo mejor te sorprendes! La imaginación de la gente puede ser bastante aguda, y otras veces encontrarás relaciones que no te esperabas. ¡Vamos allá!

Golondrina: el nombre vendría del latín "hirundo" (golondrina), que sufrió bastantes modificaciones lingüísticas hasta la forma en que lo conocemos hoy (aunque se conserva Hirundo en el nombre científico).

Gorrión: mira por dónde, nadie sabe a ciencia cierta de dónde viene este nombre. Algunos piensan que tiene un origen onomatopéyico (el nombre imitaría la voz del pájaro), otros que viene del latín "garrire" (gorjear) o "garriens" (que chilla).

Jilguero: el nombre le viene de la planta que se alimenta, el cardo, que en latín es "silybum". Curiosamente, su nombre científico (Carduelis carduelis) también hace referencia al cardo.

Mirlo: del latín "merula", que a su vez tiene un origen oscuro y desconocido. En la antigua Roma ya se llamaba así a estas aves.

Paloma: viene del latín "palumba", y este a su vez del griego "pelia", que también servía para nombrar al mismo ave.

Urraca: aunque algunos creen que también es un nombre onomatopéyico de su graznido, la mayoría se inclinan por que se adjudicara al ave el nombre de mujer (que antes existía Urraca como nombre femenino, aunque ahora esté en desuso). Otros creen que viene del latín "furax" (ladrón) por la costumbre de llevarse pequeños objetos brillantes para su nido.

Vencejo: podría provenir de la palabra latina "unniculum" (pequeña uña) por las diminutas garras que poseen estas aves. 




jueves, 17 de junio de 2021

Al loro con Teodoro

Por si las moscas...

Seguro que has escuchado esta expresión, equivalente a "por si acaso". "Llévate algo más de dinero, por si las moscas", y tú te preguntabas qué tendría que ver una cosa con otra (a lo mejor tenías que invitarlas a algo). ¿De dónde viene esta curiosa expresión?

Hay dos hipótesis. Según la primera, vendría de la costumbre de tapar los alimentos una vez cocinados con algún trapo, para evitar que las moscas se posaran en ellos (algo evidentemente antihigiénico).

La segunda posibilidad es más curiosa, y se remontaría a una leyenda de 1287, en la que participa nada más y nada menos que Felipe II. En una ocasión en que las tropas del monarca invadieron Gerona, el monarca (por motivos que solo él comprendería) quiso profanar la tumba de San Narciso. Vamos, lo que hacen los reyes cuando quieren darse importancia. Según se cuenta, al abrir el ataúd del santo salieron miles de moscas que lo atacaron a él y a sus soldados, contagiándolos de peste ¡Por gamberros! Así que, de ahí en adelante, se dejó en paz las cosas de los santos ¡Por si las moscas!




domingo, 2 de mayo de 2021

Al loro con Teodoro

Hoy vamos a meternos con una palabra más curiosa de lo que parece, que tiene perplejos incluso a algunos expertos de la lengua, y es el término "gazapo".

"Gazapo" tiene dos acepciones o significados: como error o como cría de conejo. Ahí es nada. Lo curioso es que parece que son dos significados que no están directamente relacionados. Gazapo como equivocación que se nos cuela en un discurso o un escrito proviene del griego "kakémphaton", que a su vez se divide en "kakos" ("malo"; por cierto, de esta raíz viene también la palabra "caca") y "emphaton" ("expresión"). Un gazapo sería por tanto una "mala expresión" que se nos ha metido en lo que íbamos a decir.

Por otro lado, tenemos el gazapo que es la cría del conejo, y que según algunos lingüistas vendría de un desconocido vocablo prerromano, o de una deformación del latín "capere" (capturar) por la facilidad con la que se cogían las crías. Lo cierto es que, venga de donde venga, la palabra ya aparece como tal en documentos del siglo XII, y aparece reconocible en todas las lenguas romances. Y por cierto, el verbo "agazaparse", es decir, esconderse agachándose u ocultarse pegando el cuerpo a la tierra. Como hacen los gazapos, vaya.




domingo, 18 de abril de 2021

Al loro con Teodoro

Hoy vamos a darnos un respiro, y vamos a ver de dónde vienen algunas palabras relacionadas con nuestro aparato respiratorio. Así que toma aire y ¡vamos allá!

Empecemos por nuestros queridos pulmones ¿Cuál es el origen de la palabra "pulmón"? Pues proviene de la deformación de un término griego, "pneumon", que primero habría sido "pleumon" y luego "pulmón". "Pneumon" sería el aliento, el aire "vivo" que entra y sale con cada respiración, y que para los antiguos griegos también tenía algo de místico. por cierto, de la misma raíz vienen vocablos como neumonía o neumático.

Pero los pulmones no son la única forma de respirar. Si vives bajo el agua, te vendrán bien unas branquias. Esta palabra viene del latín "branchia" (que, a su vez, viene del griego "brankhion"). Los griegos ya usaban la palabra para referirse a las agallas de los peces, y, según algunos expertos, su raíz aún más primitiva vendría de una palabra onomatopéyica que intentaba imitar el sonido que se hace al tragar.

Menos conocido pero igual de eficaz es el sistema respiratorio de los insectos y los mirápodos: las tráqueas. Proviene, una vez más, del griego "trakheios", "conducto áspero". Por cierto, aunque se llame igual, no es equivalente a la tráquea nuestra que conduce el aire hasta nuestros pulmones ¡Qué cosas!




martes, 16 de marzo de 2021

Al loro con Teodoro

Si nos adentramos en el fascinante mundo de la Botánica, sobre todo en la rama que se ocupa de la clasificación, encontraremos nombres la mar de interesantes para analizar etimológicamente. ¿Me acompañas en una pequeña ruta de plantas y palabras?


Briófitas: son las plantas más antiguas, los musgos y las hepáticas. Y es que la raíz "bryon" significa precisamente "musgo", por lo que sería como decir que los musgos pertenecen al grupo de los musgos. Je. Ah, y algo que encontraremos mucho en esta entrada, "phytos" significa "planta".

Cormófitas: se denominan así las plantas que tienen raíces, tallos y hojas auténticos (es decir, todas menos las briófitas). "Cormo" significa "tronco", aunque en realidad muy pocas cormófitas tienen un tronco leñoso auténtico.

Pteridófitas: comprende a los helechos, equisetos y licopodios. La raíz "pteris" hace referencia a la palabra "pluma", sin duda por el aspecto que tienen las hojas de la mayoría de los helechos.

Espermáfitas: "sperma" significa "semilla", por eso las espermáfitas son aquellas plantas que se reproducen mediante semillas (todas menos las briófitas y pteridófitas).

Gimnospermas: "gimnos" significa "desnudo" (¿sabías que los "gimnasios" de la antigua Grecia eran los lugares donde iban a entrenar - ¡desnudos! - los atletas?). Por lo que las gimnospermas son las plantas cuyas semilla está desnuda, es decir, sin fruto, como las coníferas.

Angiospermas: "angeion" significa "vaso" o "estuche", porque estas plantas tienen las semillas encerradas en una estructura que luego se convertirá en fruto. Son todas las plantas con flor, las que han aparecido más recientemente en la evolución (hace solo unos 70 millones de años).




sábado, 19 de diciembre de 2020

ESPECIAL NAVIDAD: Al loro con Teodoro


¡Hola a todos! Hoy os voy a contar el origen de unas cuantas palabras relacionadas con esta época. Algunas de ellas a lo mejor os sorprenden. ¿Preparados por una pequeña excursión etimológica por la Navidad? Pues manos al diccionario ¡y vamos allá!



Navidad: viene del latín "Nativitas", que significa "nacimiento", por referirse, por supuesto, al nacimiento de Jesús. Aunque lo cierto es que no sabemos para nada en qué día exactamente nació Jesús. Para fijarlo en un día, se escogió la festividad romana en la que se celebraba el Sol Invicto, y así, como en otras ocasiones, se asimilaba una festividad pagana a una cristiana.

Adviento: el adviento es un período de cuatro semanas de preparación para la Navidad. Viene del latín "adventus", que significa "llegada".

Muérdago: esta planta parásita es un símbolo típico de estas fiestas. Lo cierto es que ¡se desconoce de dónde viene su nombre! Algunos opinan (aunque no hay mucho acuerdo al respecto) que viene de "mors folium" ("hoja de la muerte") por las propiedades venenosas de esta especie.

Acebo: el acebo es otra planta típica de Navidad. Según algunos lingüistas, su nombre vendría de una vulgarización del latín "aquifolium" hacia "acifulum" y luego "acebo". Por cierto, "aquifolium" significa "hoja aguda", refiriéndose a los pinchos que tienen las hojas bajas de este árbol.

Turrón: la palabra "turrón" es de origen incierto. Podría venir de "turrar", un localismo de "tostar", o bien de la palabra "terrón" (de tierra).

Belén: Por supuesto, los belenes se llaman así porque representan la escena que habría ocurrido en el pueblecito de Belén. Pero ¿a qué no sabías que el nombre original de ese pueblo, Bet-Lehem, significaba "Casa del pan"?




martes, 13 de octubre de 2020

Al loro con Teodoro

¡Estamos en pleno otoño! ¡La estación de la caída de la hoja, los días cada vez más cortos y los fríos acercándose! Pero ¿sabes de dónde viene la palabra otoño? ¿No te ha venido nunca esa curiosidad? Pues, como suele pasar, hay varias hipótesis sobre su origen... Algunos lingüistas creen que deriva del latín "auctus annus", que significaría algo como "año en su plenitud". Al fin y al cabo, es el momento en que la mayoría de las plantas y los cultivos han completado su ciclo. A partir de este momento, llega la "muerte" con el invierno, que precederá al renacer primaveral. Por otro lado, otros eruditos piensan que podría derivar del nombre del dios etrusco Vertumnus, que presidía el cambio de las estaciones.

Lo curioso es que, sea cual sea su origen, la palabra aparece prácticamente inalterada en un buen número de idiomas: es "otoño" en castellano, "outono" en portugués, "autunno" en italiano, "automne" en francés, "autumn" en inglés, "toamna" en rumano u "outono" en gallego. ¡Qué cosas!




viernes, 18 de septiembre de 2020

Al loro con Teodoro


¡Madre mía! ¡Acabo de venir de la calle y me he puesto empapado! ¡Está cayendo la del pulpo! ¿Qué? ¿Que no sabes lo que significa esta expresión? O quizás lo sepas, pero desconozcas de dónde viene. "Caer la del pulpo" obviamente, es un aumentativo. Es llover MUCHO. Por extensión, se utiliza también para cuando a alguien se le viene encima un buen rapapolvo por haber hecho algo incorrecto, pero el uso original se refiere al hecho de diluviar torrencialmente.

Pues bien, el caso es que en principio la expresión ni siquiera tenía que ver con la meteorología, sino al hecho de lo que es necesario hacerle al pulpo en el ámbito culinario, como bien sabe cualquiera que haya tenido que preparar uno: es necesario ablandar la dura carne del octópodo con una pequeña paliza antes de empezar a cocinarlo. De ahí viene la idea de que al que le cae el chaparrón es como si le hubiesen dado la paliza correspondiente, es decir, le ha caído la del pulpo.






martes, 28 de abril de 2020

Al loro con Teodoro

Va acercándose la hora de comer, y tu estómago te recuerda con su grugrú que pronto hay que ir pensando en llenarlo. Sin embargo, por una cosa o por otra, todavía te queda tiempo antes de que puedas sentarte a comer algo, y tú piensas si no habrá a mano algo para "matar el gusanillo"...

¿Habías oído antes esa expresión? Hay dos teorías acerca de su origen. Según la primera, antiguamente la gente creía que ese cosquilleo estomacal se debía a un pequeño gusano o parásito que estaría dentro de nosotros. Entonces se decía que se lo podía matar o al menos adormecer con un buen trago de aguardiente. Ups. Parece que, al menos al principio y según esta versión, el dicho no tenía nada que ver con comer entre horas.

La segunda posibilidad se le atribuye al bioquímico francés Louis Pasteur. Él tenía la teoría de que en la saliva de las personas podía encontrarse un pequeño parásito que era arrastrado y limpiado de la lengua al masticar e ingerir algo de comida. Como puedes ver, es una versión un poco más "técnica". ¿Con cuál os quedáis vosotros?





martes, 24 de marzo de 2020

Al loro con Teodoro

Teniendo en cuenta los días que nos ha tocado vivir, a lo mejor a algunos, amigos del lenguaje, os pica la curiosidad por saber de dónde viene la palabra "cuarentena". ¿De verdad tiene que ver algo con el número cuarenta? ¿Cuándo empezó a usarse? Vamos a ver cuál es la respuesta.

Su origen se remonta al siglo XIV, a los tiempos en los que la peste negra asoló Europa. Como seguramente sabréis, la peste es una enfermedad muy contagiosa y con muchas posibilidades de resultar mortal en una sociedad en la que no existían antibióticos y las condiciones de higiene eran pésimas. Muchas personas huían de los sitios en los que se había declarado la epidemia, contribuyendo a diseminarla en otras regiones y países. Tanto fue así, que en algunos lugares se adoptó la costumbre de aislar a los recién llegados durante cuarenta días, porque se suponía que en ese tiempo, quien tuviese la enfermedad, la habría manifestado, y si no era así, la persona estaba limpia y no había peligro. ¿Y por qué cuarenta días? No se sabe muy bien si los sabios de la época (es decir los médicos árabes y judíos, en lo que a medicina respectaba) habían advertido que ese lapso de tiempo era suficiente, o si acaso se cogió como referencia el hecho de que, según el Nuevo Testamento, Jesús se retiró cuarenta días al desierto para ayunar y meditar. Hoy día, claro está, se denomina cuarentena a cualquier periodo de aislamiento que se use con ese mismo fin, independientemente de su duración, que dependerá de cuál sea la enfermedad de la que estemos hablando.

Cuando en nuestro país se determina equis tiempo de confinamiento en el hogar, lo que se pretende es que la gente que ya esté infectada salga a la luz sin seguir contagiando el coronavirus, mientras que aquellos que no estén infectados permanecerán a salvo en sus hogares. Por lo tanto ¡yo me quedo en casa!




sábado, 4 de enero de 2020

Calisto te explica

La partenogénesis

Esta palabreja tan rara hace referencia a un tipo de reproducción que, aunque aparece muy raramente en aves y mamíferos, no es raro en reptiles, anfibios y peces, y es relativamente frecuente en insectos y plantas. Aunque es de tipo sexual (es decir, intervienen óvulos, que son gametos) no tiene lugar una fecundación ¿Y eso cómo es? ¿No se supone que todos venimos de un cigoto fruto de la unión de un óvulo con un espermatozoide? Bueno, sí. Casi siempre. Pero no necesariamente.

En algunas especies de manera natural (o en otras bajo determinadas circunstancias) un óvulo puede comenzar a dividirse y dar nuevas células ¡del mismo modo que lo haría un cigoto! Como el óvulo tiene todo lo necesario para la supervivencia celular (mitocondrias, retículo endoplasmático, etc.) la cosa puede salir adelante, aunque con la mitad de los cromosomas que habría en una célula normal (claro, faltan los del espermatozoide). Se dice entonces que el individuo final es haploide (la mitad de la dotación genética), en contraposición a los individuos diploides (con dos copias de cada tipo de cromosoma).

Las abejas lo hacen a menudo. En ellas, todas la obreras son diploides (es decir, vienen de un óvulo fecundado por un espermatozoide) pero los zánganos nacen por partenogénesis. En los pulgones es al contrario: las hembras son las que nacen a partir de óvulos no fecundados.

En vertebrados, sin embargo, la partenogénesis es ligeramente diferente: el óvulo se funde con una célula de un tipo llamado "cuerpos polares", que viene a cumplir la función del espermatozoide. Hay fecundación, pero sin que intervenga el macho; o lo que es lo mismo, la hembra se fecunda a sí misma. Los individuos resultantes son, por lo tanto, diploides.

¿Es posible la partenogénesis en humanos? Por lo que sabemos, es teóricamente posible, pero no sucede de manera natural. Tiene que haber algún factor externo que la provoque (como la acción de algunas bacterias que trastean con el genoma).


Apunte de Teodoro: como seguramente sabéis, la palabra "génesis" significa origen, mientras que "parténos" viene del griego y significa virgen. Por lo tanto, una partenogénesis sería algo así como un "nacimiento virginal", en el que no ha participado el macho. Como siempre, la etimología nos puede servir para aclarar las cosas.








jueves, 26 de diciembre de 2019

ESPECIAL NAVIDAD: Al loro con Teodoro

Este 21 de diciembre ha sido el solsticio de invierno (si vives en el hemisferio norte; en el sur es el solsticio de verano), igual que el 21 de junio es el solsticio de verano (o de invierno, en el hemisferio sur). ¿Sabes de dónde viene la palabra "solsticio"?

Para entenderlo, debes saber primero que entre el 23 de septiembre y el 21 de diciembre, los días (siempre refiriéndonos al hemisferio norte) son cada vez más cortos y las noches más largas. Pero cuando llegaba el 21 de diciembre, en la antigüedad a los hombres les daba la impresión de que el sol se quedaba un momento "quieto" en el cielo antes de empezar el proceso contrario, es decir, que las noches comenzaban a acortarse mientras que los días se alargaban. "Solsticio", en latín sol statum, significa precisamente "sol quieto" (eran tiempos en los que se pensaba que la Tierra estaba inmóvil y el Sol giraba en torno a ella).

¿Y qué pasa el 21 de marzo y el 23 de septiembre? Pues que son los momentos en los que el día y la noche duran exactamente lo mismo, por lo que se los llamó equinoccios, o lo que es lo mismo, "noches iguales". 




viernes, 8 de noviembre de 2019

Al loro con Teodoro

¿De dónde viene la palabra "urraca"?

Seguro que las has visto por la calle, en parques y en jardines. Este córvido blanco y negro con reflejos irisados en las alas es tan ubicuo como inteligente, como corresponde a un ave de su familia. ¿Nunca te has preguntado de dónde viene su nombre? Pues aquí van algunas explicaciones, la mar de interesantes.

En latín, el nombre de la urraca era pica (el femenino de pico, y es curioso que para los romanos esta ave fuera también femenina), y de ahí le viene el nombre científico que le diera Linneo: Pica pica. De esa raíz viene el nombre que le dan en algunas regiones, esto es, picaraza.

Algunos autores creen que el nombre es onomatopéyico, es decir, que intenta imitar el graznido de estas aves. Pero otros piensan que deriva de un nombre de mujer en la edad media (y es cierto que al menos existió una Doña Urraca, hija y sucesora de Alfonso VI), que a su vez habría derivado de la raíz euskera "urre" (oro). Pero hay una tercera posibilidad, por si fuera poco: que la palabra "urraca" venga de furax, furacis (ladrón, rapaz, en latín) por la costumbre de estas aves de hacerse con objetos brillantes para adornar sus nidos. ¿Quién iba a decir que este singular córvido iba a generar tantas controversias?




lunes, 30 de septiembre de 2019

Al loro con Teodoro

Hablemos de libélulas

Las libélulas reciben muchos nombres diferentes según las regiones. En inglés, por ejemplo, se las llama "dragonfly" ("dragón volador"). El nombre en castellano (que deriva, por supuesto, del latín) tiene un origen curioso. "Libella" era en latín un diminutivo de "libra" (balanza), por lo que el nombre compara al insecto con una pequeña balanza de platillos, seguramente por su capacidad de equilibrarse e incluso detenerse en el aire.

En términos científicos, las libélulas y caballitos del diablo pertenecen al orden Odonatos ("dotados de dientes"), no porque tengan dientes como los nuestros, sino porque disponen de fuertes y muy capaces mandíbulas para capturar a sus presas: todos los odonatos conocidos son animales depredadores. Dentro de este orden, los caballitos del diablo serían zigópteros ("alas unidas") y las libélulas, anisópteros ("alas desiguales"), ya que los primeros, al posarse, suelen colocar sus alas juntas y en posición vertical, mientras que las segundas tienen el segundo par de alas algo más ancho en su base que el par delantero ¡Qué cosas!





sábado, 17 de agosto de 2019

Al loro con Teodoro

Hablemos de parásitos...

Más o menos todos tenemos una idea de lo que es un parásito: un ser vivo que se beneficia a costa de otro causándole perjuicio, y a sr posible sin matarlo. Fíjate que decimos "un ser vivo", porque aunque lo primero en lo que pensemos sea en gusanos e insectos (que por cierto, ni mucho menos son todos parásitos) también existen plantas, hongos y microorganismos que se ajustan a este estilo de vida. También decimos "sin matarlo", porque al parásito le interesa que su hospedador siga vivo ¡y por mucho tiempo! Cuanto más dure, más podrá vivir "de gorra". Otra cosa es que, involuntariamente, el parásito (o demasiada abundancia de ellos) acabe transmitiendo alguna enfermedad o debilitando de alguna manera a su anfitrión y éste acabe muriendo. Fin de la fiesta.

La palabra "parásito" viene de las voces griegas "para-" (a lo largo de) y "sito" (comida). Curiosamente, empezó utilizándose para referirse a los funcionarios encargados de supervisar las cosechas, luego a los invitados de fiestas y banquetes y de ahí se extendió a todos los "gorrones" que iban de comilona en comilona consumiendo mucho pero sin aportar nada. Y por cierto, hablaremos de ectoparásitos cuando sean organismos que parasiten desde fuera (como las garrapatas) y de endoparásitos cuando lo hagan desde dentro (como las tenias, unos gusanos que se alojan en los intestinos. Puaj).




domingo, 7 de julio de 2019

Al loro con Teodoro

Hablemos de sexo (en plantas)

En los vertebrados el sexo es relativamente sencillo. Vale que a veces cuesta mucho conquistar a tu pareja, y luego viene cuidar a las crías y todo eso, pero por lo menos sabemos que hay dos sexos: macho y hembra. Por cierto, y como sabéis que me pirra buscar el origen de las palabras, os diré que "macho" viene del latín masculus (como masculino), que significa "varón", y "hembra" de femina (como femenino)

Sin embargo, en plantas la cosa se complica un poco. En plantas hay tres opciones. Hay especies que son dioicas ("di" sabes que significa "dos", y "oikos" significa "casa", como en la palabra ecología) y son las que hay pies de planta machos por un lado, y pies de planta hembra por otro ¡Sí, las plantas también pueden ser machos o hembras, qué cosas!

Pero también pueden ser monoicas (igual que antes, pero ahora significaría "una sola casa") y son especies en las que un mismo pie de planta tiene por un lado flores masculinas y por otro flores femeninas. Es como si una parte de la planta fuera chico y otra chica. Menudo lío.

Pero ahí no acaba la cosa, porque hay especies hermafroditas (de los dioses Hermes y Afrodita, es decir, sería a la vez masculino y femenino), en los que cada flor tiene a la vez partes masculinas y femeninas ¿Para qué conformarse con una sola cosa?

Por cierto, otro apunte de culturilla genera: la palabra "sexo" tiene la misma raíz que "secante", "intersección" o "disección", cuyo significado es "cortar", y es que en principio se utilizaba para designar el hecho de que los seres vivos parecían "cortados" en dos opciones: la masculina y la femenina. De hecho, los romanos utilizaban sexus seguida de virilis o mulieris según correspondiera.




domingo, 30 de junio de 2019

Al loro con Teodoro

¿Conoces a una de esas personas, plúmbeas e insistentes, que empiezan a contarte cosas que te interesan bien poco y que no se callan a pesar de que les das todas las pistas indicando que son unos pesados? ¿No te han dado ganas nunca de soltarle "Lo que me estás diciendo me importa un bledo"' Seguramente luego te quedarías tan ancho, y a lo mejor hasta te preguntas qué narices es un bledo y por qué te importa tan poco.

El bledo es una planta (Amaranthus retroflexus) de la familia de las amarantáceas. Es originario de Centroamérica y se extiende con facilidad. Su aspecto es bastante llamativo, y sus tallos son comestibles, pero por algún motivo nunca han sido apreciados como tales. De ahí el origen del dicho.


Te importe o no, esto es un bledo



Curiosamente, hay otras expresiones equivalentes, como "me importa un rábano", "me importa un comino" o "me importa un pepino", todas ellas refiriéndose a algún producto de la huerta. Posiblemente el significado se haya "contagiado", como sucede en otras ocasiones...





martes, 14 de mayo de 2019

Al loro con Teodoro

Si te preguntan de qué va el último libro que te leíste y tú empiezas a enrollarte contando una cosa que te pasó el día que fuiste a la biblioteca a cogerlo prestado, a lo mejor te dicen que te estás yendo por las ramas. Esta expresión, en efecto, se usa para decirle a alguien que está divagando y habla sobre cosas que no tienen que ver sobre lo que se le ha preguntado. Sin quererlo o queriendo, ojo, que algunos se andan por las ramas para evitar hablar de un tema espinoso. El origen se refiere al hecho de que las ramas se separan del tronco principal de un árbol, igual que alguien se aparta del tema.

También te pueden pedir que vayas al grano, que es otra forma de decir que seas conciso y cuentes lo importante sin florituras. No se refiere este dicho a los granos que nos puedan salir en la cara, sino al que los agricultores recogían de los cereales después de separarlo de la paja.

Y hablando de paja... ¿Alguna vez has "engordado" con frases innecesarias una respuesta de examen para que parezca que sabes más? Pues eso es lo que comúnmente se llama "meter paja", es decir, algo innecesario pero que abulta mucho...





jueves, 4 de abril de 2019

Al loro con Teodoro

¿De dónde viene la palabra "mariposa"?

Con la llegada de la primavera, empezamos a ver por nuestros parques, montes y ríos toda clase de preciosos lepidópteros, de mil y una especies diferentes. Pero ¿os habeis parado a pensar por qué les damos el nombre de "mariposas"? No solo el origen de esta palabra es curioso, sino que parece que en cada sitio existe una forma distinta de llamarlas. Echemos un vistazo.

El nombre de "mariposa" parece ser que proviene de una cancioncilla infantil muy antigua que tendría algún verso del estilo "maría, pósate, pósate", y que acabaría por dar el apelativo que se usaría de forma unánime en todo el castellano. Sin embargo, como hemos dicho, esta palabra no tiene relación alguna con la forma de llamar a estos insectos en otros idiomas. En inglés, por ejemplo, a la mariposa se la llama "butterfly", que podría traducirse como "mosca de la mantequilla". En francés se las llama "papillon", que viene del latín "Papilio". En portugués es "borboleta", que podría haber venido de la deformación del diminutivo latino "bellita" (bonita). Finalmente, por no hacer más exhaustiva la lista, en danés se las llama "sommerfugl" (pájaros de verano), y en griego antiguo"psyche" (alma).

Qué curioso que en cada sitio hayan acabado ganándose un nombre distinto, sin que haya relación aparente entre ellos. Parece que nuestras amigas de alas coloridas se las arreglan para despertar nuestra imaginación allí por donde revolotean. Porque lo que sí está claro es que en todas partes son acogidas con alegría y aprecio, las llamemos como las llamemos.