Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.

sábado, 27 de abril de 2019

Calisto te explica

¡Aviso: soy venenoso!


De pequeñitos nos enseñan que el color amarillo en los semáforos significa precaución, y el rojo, que hay que pararse. También el color negro puede dar un poco de repelús (no hay más que ver las banderas piratas). Pues bien, esto mismo se puede aplicar muchas veces a la Naturaleza: hay muchos bichitos (y otros animales más grandes) en los que los colores rojo, amarillo y negro (en distintas combinaciones y órdenes) significan "mucho ojito conmigo".

Fíjate en abejas y avispas, con esos bandeados amarillos y negros. O en la temible viuda negra, negra con ese dibujo en rojo que parece un reloj de arena. O en las aceiteras, negras con algunas rayitas rojas. En todas ellas, los colores indican que el animal es peligroso (por tener aguijones o veneno) o resulta tóxico o de sabor tremendamente desagradable.

Este fenómeno se llama coloración aposemática, y alerta a los posibles depredadores de que no van a ser presa fácil, y que mejor se busquen algún bocado más cómodo en otra parte. Funciona, porque al ser colores fáciles de distinguir, los posibles depredadores aprenden rápido a distinguir a estos animales, y así la mayoría los dejan tranquilos.

Claro que también existen los que le echan algo de morro, y se visten con estos colores de aviso aunque sean más inofensivos que una dentadura de papel, como por ejemplo sucede con la serpiente llamada falsa coral. A la izquierda está la coral auténtica, un serpiente muy venenosa, con sus colores negro, amarillo y rojo. Y a la derecha, la falsa coral ¡con los mismos colores! (aunque si te fijas, en otro orden). Oye, si cuela, cuela...



(Del blog meencantalabiology.blogspot.com)





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