Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
¡Saludos, bosquienanos viajeros! Pinchitos me ha dado envidia con su viaje a Marte, así que me lo apunto para ir yo algún día. De momento, voy a recomendaros otro fascinante libro de viajes, aunque sean a lugares fantásticos que existen en la imaginación. ¡Que levante la mano quien haya leído "Los viajes de Gulliver"!
Ojo, que este es un libro muy complejo. No quiero decir que sea difícil de leer: puedes sumergirte en sus páginas y volar a islas de habitantes diminutos o gigantes, de sabios distraídos que viven en islas volantes o a países de inmortales, o incluso un país habitado por caballos inteligentes. Si lo lees así, disfrutarás como un enano. Pero cuando seas más mayor, vuelve a leértelo, porque descubrirás muchas cosas nuevas, como que los habitantes de Liliput están en guerra por motivos absurdos (como en la vida real), que los gigantes de Brodignan tienen leyes mejores que las de los humanos o que no es tan guay vivir para siempre. El autor, Jonathan Swift, puso muchos mensajes escondidos en cada capítulo.
Así que embárcate con el médico Lemuel Gulliver y déjate llevar a países fabulosos que harán las delicias de niños de todas las edades, y que te enseñará que ¡hay muchas formas diferentes de ver el mundo!
Que el título no os asuste, compis bosquienanos amantes de los viajes, porque este libro es todo un canto a la valentía y la tenacidad del espíritu humano. Se trata del testimonio de primera mano de uno de los integrantes de la expedición del capitán Robert Falcon Scott en su intento de ser los primeros en llegar al Polo Sur, aunque también había muchos objetivos científicos, como el estudio de las poblaciones de pingüino emperador.
Si conocéis un poco la historia, sabréis que la expedición encabezada por Scott estuvo marcada por la mala suerte casi desde el principio. Y aún así, sus miembros no cejaron ni un momento, aunque algunos hallaron el peor de los finales de un modo heroico. Pero el libro no es solo interesante por dar a conocer la hazaña de estos héroes de la Antártida, sino porque su autor, Apsely Cherry-Garrard, describe de un modo tan cercano y pormenorizado los preparattivos, la organización y los detalles del viaje, que uno casi se siente como un participante más ¡Aunque menos mal que eso lo puedes hacer desde casa, y no en el peor viaje del mundo!
¡Una de las nuevas secciones que vamos a estrenar este año! Nuestro bosquienano viajer o Hank no solo gusta de echarse la mochila al hombro y visitar muchos países, sino que también disfruta leyendo ¡libros de viajes! Así que nos recomendará algunos de los muchos que se ha leído y que, si no podemos irnos muy lejos a base de billete de avión, sí podremos hacerlo con la imaginación.
¡Saludos, bosquienanos! Para empezar, voy a recomendaros a mi autor favorito, el que me enganchó, aún siendo un alce pequeñito, a la fiebre viajera. Me refiero, como no puede ser de otra manera, a Julio Verne, y si hay que hablar de viajes, el primero que se viene a la mente es "La vuelta al mundo en 80 días". ¡Una auténtica lección de geografía de lo más emocionante!
Seguro que el título os suena, pero sé que hay muchos que lo conocéis solo de nombre, y no sabéis lo que os estáis perdiendo. A otros os sonará por la maravillosa serie de dibujos que echaban antes "La vuelta al mundo de Willy Fogg". En esta historia (la de Julio Verne, la del libro) un elegante caballero inglés llamado Phileas Fogg, se embarca en una apuesta en la que empeña la mitad de su fortuna: circunvalar el globo terrestre en solo 80 días. Claro, hoy lo tenemos muy fácil con los aviones, pero estamos hablando de principios del siglo XX, y por entonces un tiempo así era descabellado... Pero Fogg está convencido de que se puede, y con su criado Picaporte desafiará a todo tipo de eventualidades, peligros y retrasos. ¿El final? Aaahhh... No vamos a decir nada ¿Lo conseguirá? ¿No lo conseguirá? ¿Alguien quiere apostar algo?
Acompañados de nuestro Bosquienano Hank, hace unos días nos encaminamos de nuevo hacia el Puerto de Canencia (lugar por excelencia donde los haya para disfrutar del otoño). Fuimos con la idea de repetir la senda que conduce al abedular y la Chorrera de Mojonavalle. Este sitio lo hemos pateado ya innumerables veces, pero siempre nos gusta y nos apetece volver.
Llegamos bastante pronto, pero ya había numerosos coches aparcados en las inmediaciones. Pudimos dejar el coche sin problema y comenzamos a andar en un día un tanto nuboso, aunque con escasa amenaza de lluvia. Se caminaba fácilmente siguiendo las indicaciones de la ruta. Por el sendero vemos tejos de impresionante porte, pinos, robles y algún que otro arbusto como acebos, majuelos, retamas y muchos más. La vegetación estaba bien surtida de colorido; en esta época los ocres, amarillos, marrones, naranjas y demás, junto con el verde, cobran protagonismo. Precioso rincón es decir poco. Los sentidos se embelesan y entran unas ganas locas de hacer fotos. También las setas están por muchas partes. Nosotros no somos de cogerlas, preferimos verlas y fotografiarlas. Las Amanita muscaria son las grandes estrellas, pero también Boletus y otros tipos de hongos aparecen para hacer las delicias de los micólogos y los entendidos. Vimos gente con cestas que llevaban para la ocasión.
Hank también se quiso hacer alguna que otra foto y se portó muy bien. Podéis ver ahora algunas de las fotos que hicimos. Esperamos que os gusten.
Bueno, más o menos, amiguetes bosquienanos. Ya sabéis que me gusta un montón viajar, pero todavía no están las cosas como para hacerlo mucho y con seguridad, así que procuro quedarme más cerca. Y aunque no sea Finlandia de verdad (¡he estado allí, en serio!) por lo menos es "El bosque de Finlandia", en Rascafría, dentro de la sierra de Madrid. Se llama así porque la vegetación se parece a la de aquel país, aunque os aseguro que hace mucho menos frío. Hay un lago muy bonito, un jardín de rocas, una cabaña y un bonito y fácil paseo. Si tenéis críos, tenéis también una explanada para que jueguen tranquilamente. Eso sí, el tema del aparcamiento está un poco mal, pero siempre podéis dejar el coche en el pueblo de Rascafría y caminar una media hora hasta el Puente del Perdón, desde donde empieza la ruta. ¡Animáos a visitar el sitio! Aquí os dejo las fotos del día, para que veáis lo chulo que es.
¡Hola, amiguetes viajeros! ¿Os preguntabais dónde estaba? Bueno, no son los mejores tiempos para un viajero como yo. Esto del bicho es un rollo, pero hay que respetar todas las indicaciones de los médicos para que se pase pronto ¡y podamos viajar a muchos sitios! Mientras tanto, he decidido quedarme cerquita, que también hay sitios muy chulos. Concretamente, he estado en...
¿Sabéis lo que es un "flysch"? (Me encanta el nombre; parece un chorrito de agua hecho palabra). Es una formación geológica en la que se alternan capas de materiales duros con otras menos duras. Como resultado de ello, cuando es atacado por la erosión se queda con un aspecto que recuerda las páginas de un libro. El flysch más famoso y genial del mundo se encuentra en un pueblecito del país Vasco llamado Zumaia, donde se come de maravilla y se disfrutan de unos paisajes espectaculares.
Además de estar en unas playas muy bonitas, en el flysch de Zumaia puede encontrarse una cosa realmente curiosa: el límite K-T, un estrato muy delgadito pero de gran interés geológico, pues contiene restos de iridio ¡del meteorito que cayó hace 65 millones de años, cuando sucedió la extinción de los dinosaurios! No es que el meteorito cayera allí (he leído que fue en México) pero al chocar con la Tierra levanto una increíble nube de polvo que llegó hasta aquí. Menudo pepinazo. Se lo llama límite K-T porque separa el Cretácico del Terciario (no me preguntéis por qué Cretácico lo abrevian con K). Es difícil encontrarlo, y hay que estar muy pendiente del horario de las mareas, pero si das con él hace mucha ilu.
Pues desde aquí, bosquienanos, os deseo muy felices fiestas ¡Sed prudentes y no hagáis tonterías, que ya habrá tiempo de celebrarlo todos juntos cuando se pase el bicho! Yo me iré mañana prontito a dormir, que me han dicho que por aquí viene un señor llamado el Olentxero que trae regalos a los que se portan bien ¡Eguberri on! ¡Feliz navidad!
¡Hola, bosquienanos viajeros! ¿Os apetece venir conmigo para descubrir un sitio distinto a todo lo que hayáis visto? Pues acompañadme nada menos que hasta la misteriosa India para encontraros con una maravilla natural conocida como...
Se trata de un desierto increíble, de treinta mil kilómetros cuadrados, que se reparte entre los territorios de Gujarat (La India) y Sind (Pakistán). ¿Y qué tiene de particular este paraje, tan poco conocido como sorprendente? Pues bien, veréis, el nombre de Rann viene de una palabra en hindi que significa "marisma salobre", y es que como está formado completamente por arcilla, cuando llega la época del monzón y se pone a llover a tope, ¡el desierto se inunda! Esto es así porque la arcilla es impermeable, y de esta manera hace que se formen un montón de lagos separados por parches de vegetación espinosa. Entonces, lo que el resto del año es un desierto bastante antipático, se convierte en poco tiempo en todo un refugio de multitud aves, donde crían, entre otras, flamencos y flamencos enanos. Cuando pasa la época de lluvias, la evaporación hace desaparecer los lagos, convirtiendo todo una vez más en un desierto cuya superficie estará cubierta por costras de sal.
Esta zona formaba parte muy antiguamente del Mar Arábigo, pero procesos geológicos la elevaron hasta cortar la conexión con éste. Ah, y otra cosa: ¿sabíais que el gran Alejandro Magno, en su camino a La India, tuvo que atravesar el Rann navegándolo?
Pasar una mañana en las Tablas de Daimiel siempre es de lo mejor, sobre todo cuando la Naturaleza es una gran anfitriona y nos recibe en todo su esplendor en este Parque Nacional. Decidimos acercarnos una vez más por allí para ver aves y para emplear el domingo en algo que nos encanta. A eso de las diez ya andábamos por el lugar con los prismáticos en ristre para que no se nos escapara ningún detalle (a ser posible). Con las lluvias de este tiempo atrás las Tablas mostraban una bonita estampa, aunque otras veces las hemos visto más llenas de agua, casi tanto que incluso podían sobrepasar algunas de las pasarelas. Esta vez tenían la suficiente cantidad de agua como para que algunas aves acuáticas se dejaran ver bien a gusto, como algún que otro pato colorado o varias fochas. En el poco tiempo que anduvimos por las Tablas vimos bastantes especies: cercetas carretonas, aguiluchos laguneros, cigüeñuelas, trigueros, jilgueros, urracas, rabilargos, gorriones, palomas torcaces, patos colorados, fochas, lavanderas cascadeñas, golondrinas comunes, aviones comunes, gansos, estorninos, gallinetas, patos cucharas, azulones, malvasías cabeciblancas, porrones, pitos reales, posible torcecuellos, ruiseñores bastardos, mosquiteros, carboneros comunes y algunos quee seguro que se nos olvidan y no hemos incluido en la lista. El sitio estaba bien lleno de gente, aunque no una cantidad excesiva de personas... pero eso dificultaba un poco poder mantener el silencio para ver más cosas.
Nosotros, Dani y yo, nos volvimos bien contentos por el rato pasado y nos trajimos unas cuantas imágenes que podéis ver a continuación. Con ganas de repetir, sin lugar a dudas, volveremos cuando el tiempo nos lo permita. Nos llevamos también a un par de Bosquienanos en la mochila: nuestro simpático erizo Pinchitos y el alce gran viajero de Hank. Si no conocéis las Tablas de Daimiel os animamos a ir, es un sitio cuajado de vida y la ruta es muy sencilla y transitable, por unas pasarelas que hasta los carritos de bebé o sillas de ruedas pueden hacer. Para llegar solamente tenéis que acercaros hasta la población de Daimiel y una vez allí seguir las indicaciones hasta las Tablas; no tiene pérdida, nosotros fuimos sin ayuda de GPS. Hay una zona de aparcamientos habilitada para coches y para autobuses y caravanas. Os dejamos ahora con algunas imágenes y un corto vídeo. Para verlas en grande solamente tenéis que pulsar sobre ellas.