Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.

sábado, 6 de agosto de 2016

Una vez más...

Una vez más tenemos la triste noticia de un incendio de verano asolando nuestros montes. En esta ocasión, la isla de La Palma arde por la imprudencia de un joven alemán que por motivos aún sin aclarar, prendió fuego a un trozo de papel higiénico, y la cercanía de vegetación reseca hizo el resto.





Un gesto tan aparentemente inocuo y absurdo ha costado hasta ahora la pérdida de 4000 hectáreas de isla y una vida humana, por no contar el sufrimiento y el miedo de miles de personas. Lo peor, como todo el mundo sabe, es que la gran mayoría de los incendios en nuestras latitudes tienen causa humana, y por lo tanto son evitables. Lo peor es que tantos centenares de personas tengan que arriesgar su vida desafiando temperaturas insoportables para evitar que las llamas avancen un palmo más, y que, cuando todo termina, solo queda un paisaje gris ceniza. La pérdida es irrevocable: no hay, como en los ordenadores, botón de "deshacer" para volver atrás y hacer como si nada hubiera pasado.

Sin menospreciar el dolor de todos los humanos afectados por los incendios, no tenemos que olvidar a todos esos animales que ven sus ecosistemas reducidos a árboles ennegrecidos y aire cargado de pavesas. Ellos, inocentes víctimas colaterales de la tragedia, ni siquiera saben o entienden la causa de su pérdida. Como siempre, habrá personas valientes y entregadas que se ofrezcan a ayudar, haciendo todo lo que pueden. Pero curar y reparar cuestan infinitamente más. Destruir es mucho más fácil. Pensemos con qué nos merece la pena quedarnos.










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