jueves, 8 de agosto de 2024
lunes, 29 de enero de 2024
¡Esto no es buen tiempo!
Estamos un poco hartos de todos esos medios de comunicación que nos presentan las temperaturas que estamos teniendo como "buen tiempo". ¡No, señores, no todo es lucir bikini en la playa y comer helados! Que a finales de enero estemos teniendo temperaturas primaverales (pero sin las lluvias, encima) es un auténtico desastre, una anomalía que nos va a pasar factura más adelante.
Las estaciones tienen un curso. Hay un tiempo para el frío, otro para el calor y otro para la chaquetilla de entretiempo. Hay épocas en las que debería llover, aunque eso nos suponga el "engorro" de tener que salir con paraguas. Cuando esto no ocurre, no es una buena noticia. Y sí, en un año determinado puede haber una primavera temprana o un otoño seco, pero si miramos con perspectiva amplia, cada vez son más estos episodios de "temporada extraña".
Y para que haya todavía quien niegue el cambio climático...
sábado, 3 de diciembre de 2022
¡Esto no ayuda!
Parece que últimamente se ha puesto de moda el realizar activismo climático recurriendo a los museos y obras de arte para llamar la atención. Después de uno de los cuadros de "Girasoles" de Van Gogh en la National Gallery de Londres, le ha tocado el turno a las dos "Majas" de Goya en El Prado.
Vamos a aclarar algunas cosas. Somos los primeros que estamos a favor de tomar medidas que ayuden a reducir los efectos del cambio climático. Nuestra crítica no es contra el mensaje, sino contra la forma en que se hace. No solo nos parece que no aporta solución, sino que encima es contraproducente. Nos explicamos.
A excepción de algún negacionista, el público general ya admite la realidad del cambio climático. ¿En serio esas personas creen que por realizar esas acciones que rozan lo vandálico en un museo van a realizar una labor informativa o de concienciación? Para el que ya está concienciado solo será una molestia y un atentado contra el arte; para el que no lo está solo será un momento de foto, no van a cambiar su opinión. ¿Qué quieren decirnos? ¿Que los gobiernos del mundo podrían hacer más? Noticias frescas. En todo caso, quizás deberían realizar estas acciones en países como EE.UU. y China, que, siendo de los que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero son los que menos se acogen a los acuerdos internacionales.
No se solucionan las cosas señalando el problema y luego interpelando al espectador "¿Te importa más el arte o el clima del planeta?" Y ya está, con eso ya he hecho mi parte. Es una falacia infantil, dar a elegir -y con tono admonitorio- entre dos cosas que no son excluyentes. Se soluciona yendo a los responsables de tomar decisiones y presentarles propuestas realistas y factibles, basadas en criterios científicos, y luego sentándose a negociar, porque la mayoría de las veces las cosas no pueden ser como a nosotros nos gustaría. Dejar de usar el petróleo YA puede sonar genial, hasta que nos paramos a considerar las consecuencias en el mundo real, al menos hasta que consigamos energías de transición. Es sobre eso sobre lo que hay que trabajar e investigar, no arrojar botes de tomate sobre cuadros e incordiar al público general echándole en cara un mensaje que ya conoce.
Porque esa es la otra cara de la moneda. Estas personas están haciendo quedar como unos vándalos desconsiderados e impertinentes a la gente que se preocupa por el cambio climático, dando armas al enemigo. Así que, por favor, parad ya, que no ayudáis. Sentaos a pensar, que solo con buenas intenciones no vale. El mundo real es mucho más complejo que eso.
lunes, 27 de diciembre de 2021
De helechos y cambios climáticos
Seguro que sabes cómo son los helechos e incluso hayas visto muchos. Estas plantas pteridófitas se distinguen por sus frondes que recuerdan un fractal, y pueden encontrarse en zonas frías y montañosas. Requieren de humedad para reproducirse y, aunque los actuales rara vez levantan más de metro y medio sobre el suelo, en el pasado lejano (hace unos trescientos millones de años) alcanzaban alturas impresionantes, formando bosques de helechos arborescentes de hasta treinta metros de porte.
Quizás te estés preguntando qué tiene que ver todo esto con cambios climáticos. El caso es que hay otros helechos de aspecto más modesto, del género Azolla que, en lugar de crecer en hábitats terrestres, son acuáticos. Estos helechos cubren la superficie de masas de agua del mismo modo que a veces lo hacen las lentejas de agua, y crecen y se multiplican a un ritmo considerable. Una masa de Azolla puede duplicar su masa cada tres a diez días (piénsalo, es como si un niño de 30 kilos se pusiera en 60 kilos al final de la semana y en 120 kilos en otra semana más). Pero es que además tienen una capacidad increíble para fijar el nitrógeno y el carbono atmosférico. Por eso se han empleado en cultivos de China dejándolos crecer en los arrozales para que luego al morir abonaran de forma natural el terreno y aportaran el necesario nitrógeno.
| (Cogida de gambasdeacuario.com) |
¿Pero y lo del cambio climático? Ahora llegamos a eso. Hace unos 49 millones de años, el el Eoceno, la Tierra atravesó un cambio climático bastante grande, debido a las emisiones provenientes de un periodo de intensa actividad volcánica, que liberó ingentes cantidades de CO2 a la atmósfera, aumentando el efecto invernadero. Algo como lo que estamos haciendo nosotros ahora (aunque a lo largo de un lapso de tiempo mucho mayor). Pues resulta que en esa época las condiciones favorecieron el crecimiento de los helechos del género Azolla en la superficie de muchos océanos (en los que se había formado una capa de agua dulce superficial). Y claro, tanta Azolla creciendo y creciendo con tanto sitio por ocupar, fue un remedio eficacísimo para devolver todo ese CO2 atmosférico a depósitos en el fondo del mar, donde quedaron retenidos, permitiendo que el planeta se recuperara poco a poco (a lo largo de cientos de miles de años) del cambio climático ¡Y todo ello gracias a un humilde helecho! ¡Todos podemos ser héroes!
Si queréis ampliar información sobre este increíble acontecimiento llamado también el "evento Azolla", y saber cómo se ha descubierto todo esto, podéis visitar la página de Ciencias.com. Y la próxima vez que veáis un helecho, dirigíos a él con respeto, porque nunca se sabe quién va a tener que sacar a la Tierra del siguiente atolladero. Lo cual no es excusa para que nosotros nos relajemos ¿eh? Azolla necesitó unos ochocientos mil años para reparar un planeta, y es más que dudoso que nosotros pudiésemos aguantar tanto. Así que a seguir siendo responsables, reducir la huella de carbono, los Gobiernos de los países a ponerse las pilas y, sobre todo, a seguir estudiando Ciencia, que en el mundo vivo no solo hay multitud de descubrimientos asombrosos, sino también útiles.
martes, 2 de noviembre de 2021
Econoticias
viernes, 30 de noviembre de 2018
Econoticias
sábado, 3 de noviembre de 2018
Una libélula en pleno otoño
viernes, 7 de septiembre de 2018
Para leer en la Naturaleza
miércoles, 5 de septiembre de 2018
En pie por el clima
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| Almu vestida para la ocasión |
sábado, 24 de marzo de 2018
LA HORA DEL PLANETA 2018
lunes, 22 de enero de 2018
Más claro que el agua
martes, 7 de noviembre de 2017
Econoticias
viernes, 7 de julio de 2017
Econoticias
viernes, 2 de junio de 2017
sábado, 1 de abril de 2017
El cine con la Naturaleza
sábado, 25 de marzo de 2017
¿La hora del planeta?
lunes, 3 de agosto de 2015
Esto sí que es un cambio
jueves, 14 de febrero de 2013
Adelanto de primavera















