Desde este nuevo blog podréis conocer muchas cosas relacionadas con el Medio Ambiente: cómo caminar por la montaña, rutas de senderismo, curiosidades de flora y fauna, experiencias y anécdotas vividas... y un sinfín de ideas útiles que nos brinda cada día nuestra Naturaleza.
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miércoles, 9 de diciembre de 2020

ESPECIAL NAVIDAD: Mitología al natural

Una de las plantas asociadas a estas fiestas es el muérdago - que algunos confunden con el acebo - y del cual se dice que, si besas a otra persona bajo una rama suya, ambos sentiréis amor eterno el uno por el otro. ¿Sabías de dónde viene esta creencia? En esta historia de la mitología vikinga te lo contamos...







viernes, 4 de septiembre de 2020

Mitología al natural


 

Los Ents

Aunque los Ents son creaciones del soberbio escritor J.R.R. Tolkien, en realidad la figura de los "hombres-árbol" se da en muchas mitologías del mundo. En realidad, cualquier pueblo que haya vivido en contacto con bosques, sobre todo si estos son frondosos o poseen árboles milenarios, habrá sentido el impulso de verlos y hasta venerarlos como enormes y nudosos "abuelos", que debían ser respetados por su antigüedad.

En la obra de Tolkien, los Ents son "pastores de árboles", que cuidan de sus bosques. Hablan con voces graves y profundas, y su lenguaje está formado tanto por palabras como por susurros de viento en el ramaje o chasquidos de madera. Según el árbol que sean, cada uno tiene su personalidad, pero en general todos son graves, pausados y meditabundos, aunque - como bien se demuestra en la historia - terribles en su furia. Viven apesadumbrados porque las ent-mujeres hace tiempo que se marcharon, y eso significa el declive de su especie. Para ellos, sin embargo - y como seguramente sea para los árboles auténticos - las cosas suceden a un ritmo muuuucho más lento que para nosotros.

En la mitología azteca existía una criatura conocida como amoxoaque, que era también un hombre árbol guardián de las selvas y los bosques. A aquellos que maltrataban a los árboles o los cortaban sin necesidad, los convertían a su vez en árbol, un castigo, desde luego, de lo más ejemplar...

Y yendo a un panorama más moderno, no podemos olvidarnos de mencionar al entrañable (pero muy fuerte) Groot, de los Guardianes de la Galaxia, que, en su creación, bebe de las mismas fuentes. Como buen árbol (aunque sea alienígena) tiene su propia forma de ver las cosas, y un lenguaje que los pobres humanos no entienden, y siempre les suena igual...




martes, 17 de marzo de 2020

¡Feliz día de San Patricio!

En este inusualmente casero día de San Patricio, queremos mandaros nuestros mejores deseos con este simpático lepricano.
¡Mucha suerte para todos!






Y por supuesto, tratándose de la verde Irlanda,
no podían faltar "The Dubliners"...










jueves, 12 de diciembre de 2019

ESPECIAL NAVIDAD: Un cuento para el invierno

Hoy le toca a nuestra serpiente Scherezade el aportar algo, y como le gusta tanto contar historias, eso es lo que nos ha traído. Así que poneos cómodos y disponeos a escuchar el relato titulado...





"Cuenta la leyenda que existió hace muchos años una tribu de indios Pies Negros que vivían en unas praderas enormes donde abundaban los bisontes. Este animal era el sustento de todas sus necesidades: con su carne seca y triturada hacían una pasta que podían guardar mucho tiempo; con su piel fabricaban mantas, mocasines, prendas de abrigo y tiendas de campaña; con los huesos hacían instrumentos de caza, de música y para cortar; con el pelo hacían cuerdas; los cuernos los transformaban en vasos y cucharas.

Pero llegó una época en la cual los bisontes comenzaron a desaparecer de las praderas y las gentes de la tribu comenzaron a pasar hambre.

El tiempo fue pasando y los cazadores recorrían cada día las praderas sin encontrar ningún bisonte.

Por ello el jefe de la tribu decidió ir a consultar a Napi, que era el hombre más sabio de la tribu. Y le dijo:

—Pronto vendrá el frío, llegará el invierno, y mis gentes no tendrán nada que comer, ni pieles para protegerse del frío. No podemos sobrevivir sin cazar bisontes. Moriremos todos.

Después de escuchar al jefe, el anciano Napi le contestó:

—Existe un valle a lo lejos, más allá de las Colinas del Viento donde vive un chamán, un hechicero, llamado Flecha de Cuervo. Él ha sido el que os ha robado vuestros bisontes. Pero no te preocupes, yo mismo le buscaré, averiguaré qué ha hecho con los bisontes, y le diré que los deje libres. Partiré al amanecer, pero necesito que alguien de tu tribu me acompañe.

El hijo mayor del jefe, que se llamaba Perro Pequeño, se acercó al anciano y le dijo:

—Quisiera ir contigo. Cuando llegó el día en que me hice mayor subí a las montañas y allí estuve durante una semana en completo ayuno sin comer ni beber. Entonces los espíritus vinieron a mí y me dieron varios poderes especiales que me ayudarían en situaciones de peligro.

El anciano se quedó muy sorprendido y le preguntó cuáles eran esos poderes. El chico le dijo que él podría convertirse cuando quisiera en una golondrina, en un perro o en una araña. Napi le contestó:

—Ciertamente posees unos fantásticos poderes. Yo también puedo transformarme en diferentes cosas. Pero es verdad que tus poderes también me servirán. ¡Acompáñame!

Al mediodía salieron del campamento de los Pies Negros y durante muchos días viajaron por inmensas praderas en busca de los bisontes. Cuando se iban acercando a las Colinas del Viento, Napi se convirtió en un mosquito enorme y Perro Pequeño se transformó en una golondrina, y los dos volaron por las colinas. Al llegar al otro lado vieron un enorme valle cubierto por enormes árboles con un pequeño río, y en una de sus orillas divisaron solamente un tipi sin ningún otro a su alrededor. Allí vivía el hechicero Flecha de Cuervo.

Antes de acercarse decidieron que era mejor adoptar otra forma para no ser descubiertos. Por ello Napi se convirtió en árbol y Perro Pequeño en una araña. Sigilosamente se acercaron hacia la tienda. Oyeron voces pero no encontraron ni pieles, ni carne, ni ninguna señal de que allí hubiera bisontes. Vieron que Flecha de Cuervo estaba con su mujer y con su pequeña hija.

Durante varios días vigilaron el campamento del hechicero con la esperanza de encontrar alguna pista que les condujera al lugar donde estaban los bisontes.

En vista de que no conseguían descubrir nada, trazaron un plan: Napi se convertiría en una vara de madera y Perro Pequeño en un cachorro de perro.

Se colocaron cerca del tipi y el perro empezó a ladrar mirando fijamente a la vara de madera. Al oír los ladridos, la niña salió de la tienda, se acercó y cogió al cachorro entre sus brazos acariciándole con cariño; también cogió la vara de madera porque pensó que a su madre le podría servir para sacar raíces de la tierra. La niña llegó al tipi gritando:

—Madre, mira lo que he encontrado junto a los árboles.

Esta miró la vara y le pareció que le sería de gran utilidad. Cuando el hechicero Flecha de Cuervo llegó y vio el cachorro, no le gustó porque pensaba que sería una molestia. La niña, que estaba entusiasmada con el cachorro, le suplicó que la dejara quedárselo.

Al día siguiente, muy temprano, el hechicero salió a cazar. Después la mujer cogió su nueva vara y salió a buscar raíces, seguida por su hija y el cachorro que iba saltando alrededor de la niña.

Recogieron muchas raíces, bayas y frutos del bosque y, antes de regresar a casa, la mujer se sentó bajo la sombra de un árbol a descansar, quedándose dormida al poco rato. Mientras tanto, la niña seguía jugando muy contenta con el cachorro. Hablaba con él como si fuera otro niño y, de repente, bajando la voz se acercó al perro y le dijo al oído:

—¿Quieres que te cuente un secreto? Yo sé que hay un sitio cerca de aquí donde hay unos animales muy grandes, mucho más que tú y yo.

El cachorro la miró fijamente y levantó las orejas como si la entendiera. La niña entonces le dijo:

—¿Te gustaría que te enseñara ese sitio?

El cachorro comenzó a dar saltos alrededor de la niña, movía el rabo y se mostraba muy contento. Cogió la vara de madera entre los dientes y se dispuso a seguir a la niña.

Caminaron un poco y llegaron a una gran roca que estaba como tapada por un arbusto enorme. La niña apartó algunas ramas con cuidado y apareció un pequeño agujero en la roca.

—¡Asómate y mira lo que hay ahí!— le dijo la niña al perro.

A pesar de que la niña tenía agarrado el perro, éste se soltó y saltó con la vara dentro de la caverna. La niña se asustó mucho al verle y comenzó a gritar:

—¡Ven perrito, vuelve, te van a pisar!

Pero Napi y Perro Pequeño no la escuchaban, sólo estaban pendientes de los bisontes.

La niña corrió a avisar a su madre contándole que el perro había cogido la vara y se había escapado. No se atrevió a contarle la verdad. La madre se enfadó mucho y volvieron a casa.

Pero mientras, en el interior de la caverna, Napi se había transformado de nuevo en hombre y Perro Pequeño en un perro muy grande. Poco a poco fueron reuniendo a todos los bisontes y con fuertes gritos y ladridos consiguieron hacer que salieran por el agujero de la roca. El ruido que hacía la manada de bisontes y el polvo que levantaban hizo que Flecha de Cuervo se acercara a ver lo que pasaba. Al llegar cerca de la roca y oír los gritos de un hombre y los ladridos de un perro, se dio cuenta de que la estampida de los bisontes había sido provocada por alguien.

Un poco asustado, se pegó a la roca para evitar ser pisoteado por los bisontes y entonces murmuró entre dientes:

—Es posible que haya perdido el poder que tenía sobre los bisontes pero cogeré a los responsables. Esto me lo van a pagar.

Sacó del cinturón un cuchillo largo y se dispuso a esperar que el hombre y el perro salieran.

Pero Napi y Perro Pequeño estaban dispuestos a escapar; para lo cual se convirtieron de nuevo en una vara y en un cachorro. Salieron escondidos entre el pelaje del último bisonte que salió de la cueva.

Cuando Flecha de Cuervo se dio cuenta de que no había nadie dentro de la cueva, se puso muy furioso y juró vengarse. Se transformó en un cuervo gigante y fue detrás de ellos.

Napi comprendió enseguida que ese pájaro enorme no podía ser otro que el hechicero Flecha de Cuervo y entonces ideó un plan: se convirtió en liebre y se tumbó en la hierba como si estuviese muerta.

El pájaro se acercó a ella dispuesto a comérsela; pero rápido y veloz Napi se transformó en hombre y agarró fuertemente las patas del pájaro atándolas con una cuerda. Llevó el pájaro al campamento y lo ató a un poste cerca del fuego central del campamento.

Durante todo el día Flecha de Cuervo estuvo intentando soltarse del poste, gritando sin cesar y con las plumas cada vez más negras por el humo de las hogueras.

Por la noche Napi se acercó al hechicero y le dijo:

—¿Ves adónde te ha llevado tu maldad?

El hechicero le rogó que le soltara y le prometió que jamás volvería a robar más bisontes. Sólo deseaba volver con su mujer y su hija.

Napi le desató y el pájaro agitó sus alas desapareciendo en la oscuridad de la noche dejando un reguero de plumas negras. Desde entonces las plumas de los cuervos han sido siempre negras y Flecha de Cuervo cumplió su palabra y en el campamento de los Pies Negros nunca más los bisontes volvieron a desaparecer."




jueves, 24 de octubre de 2019

Mitología al natural






El kelpie

Si un viajero comete la imprudencia de pasear a solas por la noche cerca de alguno de los numerosos loch de Escocia, es posible que vea un silencioso caballo cerca de las aguas. Si es así, haría bien en mantenerse a distancia y no intentar tocarlo o mucho menos subirse a él, porque lo más seguro es que se trate de un kelpie.

Los kelpies son criaturas del mundo feérico, espíritus del agua realmente peligrosos que atraen a los paseantes incautos. Al principio se muestran tranquilos y dóciles, como si animaran al curioso a subirse a su grupa. Pero si cometen esa imprudencia, las crines del kelpie se enrollarán en torno a sus manos y cuerpo y atraparán al infeliz, y la criatura se zambullirá en el agua arrastrando a su víctima con él, para ahogarla y después alimentarse de su carne.

Existen kelpies de agua salada y de agua dulce, siendo estos últimos los más letales. Según algunas versiones, el kelpie puede transformarse en otros seres para engañar a sus presas, incluyendo la apariencia de hombres solitarios o niños que den la impresión de haberse perdido por la noche. La pista es siempre observar si el caballo o la persona están mojados y con restos de vegetación acuática en su pelo; en ese caso, lo mejor es alejarse del loch y volver a un lugar seguro.




domingo, 23 de junio de 2019

Mitología al natural



El wulver

Hoy es la Noche de San Juan, noche mágica donde las haya, y no podíamos dejar de traeros uno de los muchos seres que pueblan el mundo de las hadas. Nos referimos al poco conocido wulver, una especie de hombre lobo escocés, concretamente, de las islas Shetland. No os dejéis engañar por su apariencia de hombre salvaje con cabeza de lobo: a diferencia de otros licántropos, el wulver no puede cambiar de forma, y sobre todo no es nada agresivo ni peligroso (a menos que se lo moleste, claro está). De hecho, es muy aficionado a pescar en las orillas de los loch escoceses; de hecho, hay un lugar conocido como Wulver's Stane, donde se supone que se sienta a pescar. Le gusta ayudar a los viajeros perdidos conduciéndolos a un pueblo cercano, y a las familias necesitadas, dejando algunos de los peces que ha capturado junto a la puerta de sus casas.

Hay otra criatura muy similar en Irlanda llamada el Faoladh, de aspecto semejante y que protege a los niños y vela por los hombres heridos, por lo que seguramente sea el mismo ser con dos nombres distintos.





jueves, 26 de julio de 2018

Mitología al natural




En las Orcadas, en las Shetland, y aún más al norte, en Finlandia, Suecia e incluso en Rusia, hay leyendas de doncellas que pueden ser vistas en las costas rocosas mirando al mar. Son mujeres de gran belleza y ojos claros, pero, a pesar de su apariencia, no son humanas. Son las selkies, el pueblo-foca, una especie feérica y metamorfa que vive en los océanos como focas pero cuando llegan a tierra pueden desprenderse de su piel y tomar apariencia humana.

Son muchos los cuentos que hablan de hombres que, encandilados por la belleza de una selkie, roban su piel y así la obligan a quedarse en tierra y convivir con ellos. Estas uniones, sin embargo, suelen acabar en tragedia, y la selkie termina regresando al mar con los suyos, metáfora de la imposibilidad de encarcelar y domesticar la naturaleza más feral y salvaje.

Al parecer, la leyenda de las selkies pudo nacer cuando los pescadores observaban las focas fraile, que en determinadas épocas renuevan su pelaje dejando en la costa la parte más superficial de su piel. Por si acaso, si alguna vez sorprendéis a una selkie, no intentéis obligarla a estar donde no desea; conformaos con observarla en silencio, sin molestar, como hay que hacer ante los grandes y pequeños espectáculos de la Naturaleza...





domingo, 24 de junio de 2018

Mitología natural




Como ayer fue la mágica noche de San Juan, ¿cómo no hablar hoy de alguno de sus entrañables y pícaros protagonistas? Nos referimos al pixie, un miembro del Pueblo de las Hadas. Tiene la forma de pequeños hombrecitos (o mujercitas) con traslúcidas alas de insecto. Como tienen colores parecidos a los de la Naturaleza, y hacen sus ropas con hojas, briznas y capuchones de bellotas, es muy fácil que pasen desapercibidos y que no los hayas visto nunca.

Como tantos otros duendes y hadas, los pixies tienen un temperamento juguetón y caprichoso, y les encanta gastar bromas inofensivas a los paseantes. Una de sus travesuras favoritas es la de confundir y despistar a los viajeros para que caminen en círculos por el bosque, desorientándolos y cambiando las señales. Si el blanco de sus juegos se los toma con buen humor, los pixies al final le dejan marchar, pero si se enfada y hace daño al bosque, estos personajes se ceban en el desaprensivo haciéndole caminar durante horas o días.





jueves, 10 de mayo de 2018

Mitología natural




El salmón es un animal muy importante dentro de las mitologías de aquellos pueblos que dependían de la pesca, como muchas culturas de Norteamérica. Se ha ganado merecidamente el estar asociado a la fuerza y la tenacidad, por los grandes esfuerzos que realiza remontando ríos y cascadas para poder desovar en los tramos altos. Además, al ser como la trucha un pez que habita tanto en agua dulce como salada, estaba conferido de cierta aura especial, de "dos mundos". Quizás por eso en la siguiente leyenda celta aparece como animal relacionado con la sabiduría.

En cierto estanque perdido en lo más profundo de Irlanda habitaba un salmón mágico, del que se decía que otorgaría el conocimiento de todas las historias y de hechos pasados y futuros a aquel que lo pescara y comiera de su carne. Sin embargo, había también una profecía que decía que estaba destinado para un hombre cuyo nombre sería Fionn.

Hubo una vez un druida ermitaño llamado Fiennes que creyó, por la similitud de su nombre con el de la profecía, que era el predestinado a cazar y comer el salmón sagrado. A tal fin, se instaló en ese remoto rincón de las montañas y se preparó para pescar a tan mágico animal. Cuando logró hacerse con él, y antes de que empezara a prepararlo, un muchacho joven y apuesto se le acercó y se ofreció a ayudarle. Fiennes le miró al principio con cierta desconfianza, pero finalmente accedió.

- Eso sí, debes prometerme que no comerás nada del pez. Ni el trozo más pequeño.

- No te preocupes, anciano. Así lo haré.

Fiennes se marchó a seguir con sus quehaceres, mientras el muchacho se entregaba a desescamar el pez, trocearlo y echarlo luego en un caldero para guisarlo. Cuando el ermitaño regresó, preguntó suspicaz:

- ¿Has comido algo?

- Ni el trozo más pequeño. Todo lo más, me llevé una vez el dedo a la boca cuando probé a ver si el guiso estaba lo bastante caliente.

Fiennes compuso un gesto de pesadumbre y siguió preguntando:

- ¿Cómo te llamas, muchacho?

- Mi madre me puso Deimne, pero también me llaman Fionn Mac Cumhaill.

Fiennes comprendió por fin que el Salmón del Conocimiento estaba destinado a ese joven - que por cierto, llegaría a convertirse en el más grande protector de Irlanda de su tiempo - y le cedió toda la carne del pez encantado.








martes, 26 de diciembre de 2017

Cuadernos de botánica: el castaño




El castaño (Castanea sativa) es un árbol caducifolio de la familia de las fagáceas. Alcanza en circunstancias favorables los 30 metros de altura. Su tronco es muy grueso, y de él parten muchas ramas casi horizontales que hacen que el porte de esta especie sea impresionante. Las hojas son grandes, lanceoladas  y aserradas. Sus flores son poco vistosas, pero los frutos - las castañas - aparecen guardadas en estuches espinosos (los "erizos") que son bastante conspicuos. Florece entre mayo y junio, y echa fruto en octubre.

Crece en suelos silíceos, sueltos o arenosos, siempre y cuando el régimen de lluvias sea suficiente. Parece ser originario de Asia Menor, pero ya desde muy pronto se extendió por toda Europa, y posteriormente, América, norte de África y el resto de Asia.

La corteza y la hoja del castaño tienen propiedades astringentes, antidiarreicas, antiinflamatorias y fortalecedoras de los dientes. Las castañas además son un alimento muy rico en nutrientes (el fruto más nutritivo del monte, según Galeno).

    Curiosidades     

* El nombre de esta especie proviene del griego kastanaikon, de Kastana, una ciudad del Ponto donde se cultivaba desde época remota.

* Antiguamente, se consideraba que las castañas servían de alimento a los muertos en su travesía al más allá.

* Se consideraba que llevar encima una castaña era una protección contra el mal de ojo.

* También se usaba el fruto y las hojas para oscurecer los cabellos rubios.

* Se dice que en 1945 la Virgen de los Dolores se apareció en Badajoz sobre un castaño. También fue un árbol consagrado a Zeus.




lunes, 30 de enero de 2017

Cuadernos de botánica: el tilo






El tilo (Tilia platyphyllos) es un árbol caducifolio que puede alcanzar los quince metros de altura y una gran longevidad. Tiene un tronco fuerte y áspero, con corteza grisácea, y las hojas tienen forma acorazonada o aovadas de hasta 12 cm de longitud. Las flores son blancas, forman inflorescencias colgantes que aparecen a finales de junio.

Crece en bosques junto a otros árboles como serbales, arces o hayas, aunque es frecuente encontrarlo en parques y jardines como árbol de sombra y ornamental. Su distribución natural es la zona meridional y central de Europa. 







El tilo tiene propiedades antiespasmódicas, estomacales y diaforéticas (favorecedoras del sudor) aunque su uso medicinal más extendido es el que proporcionan sus inflorescencias, con las que se preparan infusiones de efectos sedante.

El tilo también ha gozado de muchos significados mitológicos y mágicos, por ser uno de los primeros árboles que rebrotan en primavera. En Escandinavia estaba consagrado a Freya, diosa del amor, y bajo sus ramas se celebraban reuinones de tribus y juicios. En Suecia y Finalandia se le consideraba un árbol protector. 


   Una curiosidad más  

Existe una leyenda de la antigua Roma que dice que Júpiter bajó un día al mundo y pidió hospitalidad a dos ancianos que vivían en una choza. Cuando se marchó, el dios, satisfecho por el trato que le habían dado, dijo que les concedería un deseo como pago. Los dos ancianos pidieron morir juntos para que ninguno tuviera que sufrir el dolor de la muerte del otro. Júpiter accedió, y cuando les llegó la hora de la muerte, los convirtió en un tilo y una encina cuyas ramas crecieron entrelazadas.





lunes, 2 de enero de 2017

Mitología natural

Uller







Uller era el dios del invierno en la mitología nórdica. Era hijo de Sif e hijastro de Thor, y se le representaba como un guerrero de aspecto fiero, con pieles, esquíes y armado con un certero arco de tejo, árbol que tenía consagrado. Era un dios cazador, y disfrutaba persiguiendo sus presas en los más crudos y nevados paisajes, a través de los cuales podía moverse con soltura gracias a sus esquíes.

Uller tenía su residencia en Ydalir, el Valle de los Tejos, con los cuales fabricaba sus arcos. Sin embargo, durante el invierno se trasladaba al palacio del propio Odín, cuyo puesto ocupaba durante los meses más fríos. A pesar de este puesto de tan grande importancia, Uller no era un dios muy popular entre los hombres, que claramente padecían con los rigores del invierno y preferían los tiempos más benévolos de la primavera. Por eso, cuando Odín regresaba y recuperaba su puesto en Gladsheim, los hombres celebraban el acontecimiento.

Uller estaba casado con Skadi, otra diosa invernal que había sido la mujer de Njord, el dios del mar, del cual se divorció por las continuas disputas que ambos tenían. Dadas las connotaciones propias del invierno, Uller a veces era considerado también un dios relacionado con la muerte.






martes, 16 de agosto de 2016

Cuadernos de botánica: el acónito

 
 
El acónito (Aconitus napellus) es una hierba vivaz, de la familia de las ranunculáceas, con tallo recio que puede alcanzar más de un metro de altura. Las hojas son abundantes, de forma palmeada, y las flores tienen un color azul o violáceo, agrupadas en vistosos racimos terminales. El fruto tiene tres vainas que se abren al madurar. Florece a partir de junio, aunque en las zonas de alta montaña puede retrasar más de un mes su floración.
 
Crece en los prados, entre piedras o junto arroyos, normalmente en zonas de montaña. Se puede encontrar en países fríos y templados de Europa y Asia. Dentro de la Península Ibérica es más frecuente en la mitad sur y entre los 1000 y 2000 metros de altitud.
 
El acónito es una planta muy venenosa, hasta el punto de valerle el apodo de "matalobos". Tres miligramos de su principio activo resultan mortales para un hombre adulto. Los síntomas de envenenamiento son sensación de hormigueo en la boca, sudoración, vómitos debilidad y muerte por insuficiencia cardíaca. Tiene algunas propiedades terapéuticas, pero su uso está reservado a los expertos debido a su elevada toxicidad. Se ha utilizado para curar la sarna de los caballos, el reumatismo, la gota, los cálculos renales, las neuralgias y algunas afecciones de la garganta.
 
 
    Curiosidades    
 
* En el País Vasco se lo llama "hierba piojera" por su uso tradicional contra estos molestos insectos capilares.
 
* En la Edad Media se creía que los escorpiones se quedaban paralizados si se les tocaba con un brote de acónito.
 
* También se usó para envenenar zorros y lobos, mezclándolo con trozos de carne dejados como cebo.
 
* Los antiguos griegos creían que el acónito había nacido de la espuma que brotó de la boca del Can Cerbero cuando Heracles lo arrastró fuera de los infiernos durante la última de las doce pruebas.
 
 
 
 

 

sábado, 13 de agosto de 2016

Mitología natural

Los tánganos



 
 

En el norte de Europa habitan unos duendes de lo más desagradable. No nos hemos equivocado al escribir su nombre, porque no son zánganos perezosos y desganados. Eso sí, todas sus energías las destinan a molestar, robar y hacer todo tipo de maldades.
 
Los tánganos son hoscos, feos y grotescos. Son de pequeño tamaño, pero pueden crecer a voluntad hasta tamaños enormes. Se adornan con piedras y visten ropas que parecen rocas, para así poder esconderse y coger por sorpresa a los viajeros que cruzan las montañas. Son avezados bribones y ladrones, guardando todo el botín de sus trapacerías en sus cuevas secretas. En ocasiones incluyen en sus robos algún bebé humano, dejando en su lugar un feo y berreante tanganillo.
 
No obstante, estos canallas y sinvergüenzas pueden ser burlados con un poco de astucia y algunos trucos. Se cuenta de una anciana del oeste de Inglaterra que sufría los robos de una pandilla de tánganos, a los que espantó presentándose ante ellos con el camisón puesto del revés ¡algo que los tánganos son incapaces de soportar!
 
 


 
 

domingo, 19 de junio de 2016

Mitología Natural

El Basajaun






En la mitología del País Vasco hay un personaje muy peculiar y vinculado a la Naturaleza. Se trata del Basajaun, el hombre de los bosques. Según quién lo describa, su aspecto puede variar, pero en general todo el mundo coincide en que los basajaun son más grandes que los hombres, que su pelo es largo y parece hecho de hojas o lleno de ellas, y que cuando están quietos parecen árboles antiguos y nudosos. En la mayoría de las historias, el basajaun es benévolo con las personas con las que se topa, pero como muchas criaturas guardianas de la Naturaleza, se toma muy a mal los que hacen daño a árboles o animales. En otras ocasiones, los basajaun prestan ayuda a los humanos a la hora de inventar los utensilios del campo, aunque sea de forma algo involuntaria, como podéis escuchar en "La astucia de Martiniko". Sea como sea, si alguna vez vais por los bosques del norte, tratad con respeto a plantas y animales, no sea que enojéis a un basajaun.




jueves, 22 de mayo de 2014

Historias de mitología - I -

La cultura y las tradiciones de los pueblos ancestrales sobre el conocimiento de la Naturaleza y el origen del Universo son muy ricas y ofrecen unas historias y leyendas bien bonitas que merecen la pena ser contadas. Aunque no sean de rigor científico, nos brindan una imagen llena de poesía y misticismo.
 
Comenzamos por un mito que nos llega desde tierras del norte. 



    La creación del mundo - leyenda vikinga     


Los gigantes del hielo constituían una raza oscura y violenta, contrahecha, monstruosa y amiga del estrépito. El hijo del viejo Ymir, nacido de la unión de uno de sus pies con el otro, era un ser semejante a un glaciar, con seis cabezas, llamado Thruthgelmir, o el Poderoso Vociferante, y su hijo era conocido como Bergelmir, o sea, el Vociferante Roquizo. Cuando ambos y sus ancianos padre y abuelo, Ymir-Aurgelmir o Hierve-Barro, se reunían en consejo, el ruido resultaba desagradable, y Odín, Vili y Ve, retoños de Bor, se irritaban más allá de todo límite.
 
Odín y sus dos hermanos entraron en disputas con el viejo gigante Ymir y, tras un gran combate, le dieron muerte. Al caer, hecho trizas, salió tantísima sangre de su cuerpo que toda su familia gigantesca se ahogó, con excepción del miembro más joven, Bergelmir, y de su esposa. Bergelmir pudo nadar entre las sanguinolentas oleadas arrastrando a su mujer del pelo, hasta ser capaz de izarse penosamente sobre un molino enorme, y allí quedaron ambos, jadeando anhelosamente, intentando respirar mejor. Así pudo continuar la raza de los gigantes del hielo y de los ogros de las colinas.
 
Odín, Vili y Ve arrastraron los restos de Ymir, que todavía lanzaban torrentes de sangre, hasta depositarlos en mitad de Ginnungagap. Había tantas heridas en el cuerpo de Ymir que su sangre, saliendo a borbotones, acabó formando el mar. Todos los océanos, lagos, ríos, cascadas, charcos y arroyos tuvieron su origen en la sangre de Ymir.
 
Los hijos de Bor pusieron manos a la obra sobre el cuerpo de Ymir, lo golpearon, moldearon, hicieron trizas y acuchillaron, manejando el tremendo cadáver, tirando de su carne y empujándola de acá para allá, cual si fuese arcilla, hasta sentirse satisfechos. Cuando hubieron dado término a la hórrida tarea, habían generado el fundamento de la tierra, es decir, suaves colinas, llanuras, secos lechos de río, vacías cuencas de lagos y el fondo marino carente de agua. En todos esos huecos fueron luego vertiendo la sangre de Ymir, de manera que la tierra quedaba totalmente rodeada por el mar, al cual afluían los ríos. Hicieron con el hacha pedazos y astillas de los huesos, formándose así los riscos y montañas. A continuación, de sus dedos, dentadura y trozos sobrantes de los huesos fragmentados ya, formaron las rocas, individualizadas, separadas, y los cantos rodados de la orilla del mar. Se sirvieron del pelo de Ymir para fabricar árboles y arbustos. Del suelo y tierra, hechos con su carne, brotó espontáneamente una raza de enanos, como ocurre con los gusanos que proceden de la corrupción. Así pues, los hijos de Bor habían creado ya la tierra, las playas y el mar, pero aún no existía el firmamento. En consecuencia, Odín, Vili y Ve levantaron penosamente entre los tres el poderoso cráneo de Ymir, para formar una especie de cúpula en la tierra. Ahora tenían que hallar un medio para sujetarlo en semejante posición. Afortunadamente (pues sin cielo la tierra habría resultado un sitio misérrimo y oscuro, nada interesante para vivir en él) pronto se halló la solución: pudieron servirse de los enanos. Odín, Vili y Ve ordenaron perentoriamente a cuatro de ellos permanecer de pie en las cuatro esquinas del mundo, sujetando el firmamento. Estos enanos recibieron los nombres de Norte, Sur, Este y Oeste. Un poco más tarde Odín crearía los vientos, apostando un gigante - uno de los hijos de Bergelmir - con forma de águila en los extremos terráqueos, y encargándole que agitase por siempre jamás sus alas. Y en esa corriente de aire formada, los hijos de Bor desparramaron los sesos de Ymir para formar las nubes.
 
La cúpula celeste quedaba ahora firmemente asentada, pero seguía resultando oscura, amenazante. Libres de su tarea de soportar el firmamento, los hijos de Bor atraparon las relucientes cenizas y chispas, que salen arrojadas hacia el cielo en Muspellheim, y las depositaron en mitad del tremendo vacío para iluminar el cielo y la tierra. Dieron asimismo su posición a todas las estrellas; algunas debían quedar fijas en el cielo, en tanto que otras circularían atrás y adelante según un modelo regularizado.
 
Así quedaron demarcadas las estaciones del año, pero como aún no existían ni el sol ni la luna, el día estaba separado de la noche.
 
Odín, Vili y Ve otorgaron a continuación una gran concesión de tierra rodeando en círculo la parte exterior de las orillas marítimas, para que fuese colonizada por los gigantes, y la denominaron Jotunheim o Tierra de los Gigantes. Finalmente, los jóvenes dioses tomaron las cejas de Ymir, a fin de establecer un baluarte redondo, de murallas como acantilados, en derredor de la tierra. Y llamaron a esta fortaleza Midgard, es decir, Recinto Medio.
 
 
 
 
CONTINUARÁ...